El show de Jorge Ramos

El show de Jorge Ramos

Ernesto Ledesma Arronte

Director de Rompeviento TV

Twitter: @eledesmaa

 

El show de Jorge Ramos

 

 

“¿Cómo lo llamo, presidente o dictador?”

 

Con una pregunta de ese nivel comenzó Jorge Ramos la entrevista que le realizó al presidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 26 de febrero, en el palacio de Miraflores, en Caracas.  

 

La malograda entrevista, la detención arbitraria de Jorge Ramos y su equipo por un par de horas, la confiscación del equipo de grabación y su deportación a Miami, son hechos que han sido ampliamente difundidos por el propio conductor de noticias y por la televisora Univisión.

 

Desde su expulsión hasta el día de hoy, el show de Jorge Ramos en los distintos medios de comunicación no ha cesado. La televisora y el periodista nos han dado una cátedra de cómo vender la imagen del conductor estelar de Univisión, el “audaz y temerario” periodista, quien “salió con vida” de Venezuela y regresó como héroe de guerra a Miami.

 

Me parece que lo acontecido antes, durante y después de la entrevista de Jorge Ramos al presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, es útil para abordar, escudriñar y develar con mayor profundidad algunos aspectos éticos del periodismo y la naturaleza de un personaje multifacético como Jorge Ramos, quien unas veces es el periodista audaz y otras el canalla; unas veces es el empresario que participa en negociaciones multimillonarias de Univisión, y otras es el político repúblicano de Miami disfrazado de periodista; en unas ocasiones es el demócrata disfrazado de periodista, que “defiende a migrantes”; y otras tantas es el actor de cine, de teatro, o de telenovelas propias de Univisión o Televisa, según sea el caso.

 

 

De la ética y el respeto 

 

 

Todavía en el aeropuerto de Caracas, a punto de ser deportado a los Estados Unidos, Jorge Ramos concedió una entrevista telefónica al noticiero matutino de Televisa, que conduce Carlos Loret de Mola. En dos momentos, el conductor de noticieros de Univisión señaló: (https://www.facebook.com/watch/?v=624708034639704)

 

Minuto 3:45 Jorge Ramos: “(…) pero Carlos, es una entrevista que tú hubieras hecho y que otros periodistas hubieran hecho. (…) La entrevista entiendo que comenzó de una forma dura, ¿le llamo presidente o dictador? (…)”

 

Minuto 6:48 Jorge Ramos: “ustedes lo saben muy bien como periodistas, la primera pregunta era muy importante, había que sentar el tono de la entrevista y el tono iba a ser duro, de confrontación, y al plantearle ¿cómo le llamo, presidente o dictador?, estaba claro, yo iba tratar de demostrar que él no era legítimo, él iba tratar de demostrar que él sí era un presidente legítimo (…)”.

 

No es la primera vez que Jorge Ramos insulta a sus entrevistados, y si el entrevistado es un presidente de izquierda, mejor aún. El conductor estelar de Univisión considera que ser periodista le garantiza una especie de pasaporte especial que le otorga permiso e inmunidad ética para dar rienda suelta a sus deseos, hacer las preguntas que quiera, de la forma que le plazca, sin importar si insulta y ofende, y si el entrevistado se molesta y suspende la entrevista, entonces el periodista Jorge Ramos “comprueba” su dicho… sí, “es un dictador”.

 

 

¿Cuál es el límite de un periodista? ¿Cuáles son los códigos éticos de un periodista en relación con la persona que acepta o concede una entrevista? No voy a revelar el hilo negro del periodismo, sólo daré mi punto de vista.

 

Como periodista, ¿puedes hacer lo que quieras cuando te conceden una entrevista? No, no puedes hacer lo que quieras.

 

¿Puedes preguntar lo que tú quieras como periodista? Sí, sí puedes preguntar lo que quieras.

 

¿Puedes preguntar de la forma que quieras, aunque insultes? No, no puedes, pero no desde el verbo “poder”, sino desde el verbo “deber”. El “deber” que abraza la ética y el respeto es diametralmente opuesto al “poder” que muestra la soberbia periodística.

 

Jorge Ramos no sólo acostumbra insultar y faltar al respeto a sus entrevistados, en muchas ocasiones sus preguntas buscan destruir a quien se deje; son las preguntas de un canalla con una indolencia notable, no conecta con la problemática de un grupo, de una región o de un país. Su objetivo es inamovible y está definido desde antes de la entrevista, particularmente si se trata de mandatarios de izquierda revolucionaria. Todo lo que suene a Fidel o Raúl Castro, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Evo Morales e incluso el Che Guevara, nubla su razón, no escucha las respuestas porque está pensando en el siguiente dardo venenoso… y en la fama que va a obtener si logra destruir a su entrevistado.

 

 

Los errores del presidente Nicolás Maduro

 

 

En relación con la entrevista al presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, Ramos confiesa que inició preguntando: “¿Cómo lo llamo, presidente o dictador?”

 

El primer error de Nicolás Maduro fue haber aceptado la entrevista con Jorge Ramos. ¿Para qué conceder una entrevista a un periodista que pierde la cabeza y el equilibrio cuando se trata de entrevistar a presidentes de izquierda?

 

El segundo error del presidente Maduro fue no haber suspendido la entrevista desde la primera pregunta. Era claro que Jorge Ramos carecía del sentido de la proporción de su lugar como profesional del periodismo y del respeto, es decir, la señal fue clara, la entrevista no iba a ser con un periodista profesional, tipo Julio Scherer García o Carmen Aristegui, el nivel de la primera pregunta era mediocre, infantil y visceral.

 

El tercer error fue haber requisado las cámaras de video, los celulares y las memorias del equipo de Univisión, y haberlo hecho por la fuerza.

 

 

La entrevista con Evo Morales

 

 

En el año 2006, Jorge Ramos tuvo otra malograda entrevista con un mandatario de izquierda. En aquella ocasión el turno fue del presidente Evo Morales. (https://www.youtube.com/watch?v=woPLF3yUsxM)

 

 

Minuto 00:05

Jorge Ramos – “Señor Morales, Fidel Castro es un dictador, ¿no?”

Evo Morales – “(…) Si para usted es dictador, ese es su problema, no es mi problema” (…).

Jorge Ramos – “¿No es hipócrita pedir democracia para los bolivianos, usted llegó al poder gracias al poder del voto, y no pedir democracia para los cubanos?

Evo Morales – “Yo le pido mucho respeto, no me diga hipócrita”.

Jorge Ramos – “No, le pregunto, ¿esa es una hipocresía?”

Evo Morales – “La hipocrecía seguramente viene de sus preguntas, yo quiero pedir mucho respeto, mucho respeto”.

Jorge Ramos – “Mi única función es hacer las preguntas (trastabillea)”.

Evo Morales – “Yo no puedo hablar de hipocresía, yo considero que usted no es periodista (…)”.

Jorge Ramos – “La relación que usted tiene con Hugo Chávez”.

Evo Morales – “No voy a responder a preguntas hipócritas”.

Jorge Ramos – “Entiendo que… (trastabilleo), yo hago las preguntas si usted no quiere responder (trastabilleo)…”

Evo Morales – “No voy a responder a preguntas hipócritas, usted desde que sabe que yo respeto, pues respeto, y sabe que no tiene por qué preguntar…”

Jorge Ramos – “Mi trabajo como periodista, señor Evo Morales, con todo respeto, es hacer preguntas”.

Evo Morales – “Entiendo perfectamente que usted no es periodista, usted si quiere preguntar, vea la situación, haga preguntas sobre situaciones económicas de mi país, y usted está llevando a una confrontación internacional y no voy a permitir eso”.

 

En el minuto 4:56 Jorge Ramos vuelve con sus preguntas perniciosas:

 

Jorge Ramos – “¿Bush para usted es un asesino?”

Evo Morales – “Eso dirá el pueblo”.

Jorge Ramos – “No, para usted, Evo Morales, para usted, ¿Bush es un asesino?

 

El presidente Evo Morales retoma el tema de lo sucedido en Irak.

 

Evo Morales – “Una intervención militar salvaje con tantos muertos, el pueblo que diga qué es eso, y usted defina qué es.

Jorge Ramos – “Evo Morales piensa que Bush es un asesino?”

Evo Morales – “No insista en eso, no lo insinúe, que el pueblo juzgue, que el mundo juzgue”.

 

A eso me refiero cuando señaló que Jorge Ramos no sólo insulta a sus entrevistados, además realiza las preguntas de un canalla, es decir, es ruin y perverso. Primero le dice hipócrita a una persona, sea presidente o no, pero si es presidente y es de izquierda, mejor aún. Después busca que el presidente Evo Morales le diga que Bush es un asesino. Evo se niega, Ramos insiste, Evo vuelve a negarse, Ramos insiste por tercera ocasión, Evo Morales vuelve a negarse de forma categórica. El cazador fue cazado. Frente a la voz y la mirada de Evo Morales, Jorge Ramos recibió una cátedra de integridad y claridad política. En ese mismo video uno puede ver con claridad el manejo perverso que Jorge Ramos y Univisión realizan en la posproducción: cuando el presidente Evo Morales lo exhibe como un periodista sin ética y sin trato respetuoso, en seguida se escucha la voz de Ramos hablar sobre Hugo Chávez, y después se escuda diciendo que Evo Morales critica también a otros medios, dándole una interpretación totalmente distinta a lo que se observa. Lo irónico es que esa misma entrevista y la manera como había sido montada y editada esa cápsula informativa demostraban precisamente lo que el presidente Evo Morales denunciaba de los medios de comunicación.

 

 

Cuando Evo Morales también suspende la entrevista, Ramos intenta victimizarse y a la vez promocionarse como el “agudo” periodista que incomoda a presidentes de izquierda, como lo hace ahora con Maduro. No acepta sus errores, no reconoce que el nivel intelectual de la entrevista es tan bajo que bien podría haber sido hecha por Laura Bozzo. No demuestra el más mínimo arrepentimento por sus insultos, evade la cátedra moral y ética que le han dado. Hablando en llano, el periodista insulta y realiza preguntas mezquinas, busca la confrontación internacional entre países sin importar si eso se traduce en muertos, embargos o bloqueos estadounidenses a un país; si logra su cometido, entonces incrementa su soñada fama de “periodista audaz”; él y su fama están por encima de todo un pueblo, el ego de un canalla es primero.

 

 

La entrevista con Andrés Manuel López Obrador

 

 

En mayo de 2017, cuando Andrés Manuel López Obrador era precandidato a la presidencia de la República mexicana, Jorge Ramos lo entrevistó en su programa Al Punto. Nuevamente, la obsesión de Ramos fue más que evidente.

(https://www.youtube.com/watch?v=ChR8O99feO4).

 

Minuto 17:43

Jorge Ramos – “¿Usted cree que Nicolás Maduro es un dictador?

AMLO – “No lo voy a juzgar, eso se los dejo a quienes nos están escuchando (…)”.

Jorge Ramos – “Lo entiendo, pero la pregunta es si para usted Nicolás Maduro es un dictador”.

AMLO – No quiero meterme en ese asunto.

Jorge Ramos – Pero, ¿por qué no?

AMLO – “Porque tenemos principios nosotros”.

Jorge Ramos – “¿Qué son?”

AMLO – “De política exterior. No intervención y autodeterminación de los pueblos”.

 

Debido a que el personaje que analizo es Jorge Ramos, transcribo sólo otras de las preguntas que hizo durante esa misma entrevista:

 

Jorge Ramos – “Pero, ¿por qué no se atreve a criticar una dictadura como Venezuela?”

Jorge Ramos – “¿Ya le podemos llamar a Raúl Castro dictador?”

Jorge Ramos – “Señor López Obrador, es una dictadura desde 1959, él fue puesto por dedazo por Fidel en el 2008. Usted se quejó de los dedazos en México, ¿por qué no quejarse de los dedazos en Cuba?”

Jorge Ramos – “No puedo creerle que no me diga que no es una dictadura”.

Jorge Ramos – “O sea, con Trump sí se mete, pero con los dictadores Raúl Castro y Nicolás Maduro no se mete”.

 

En algún momento de la entrevista, López Obrador refiere que uno de sus hijos se llama Jesús Ernesto por el lider guerrillero Ernesto Che Guevara:

 

AMLO – “Y el Che (Guevara) es, creo yo, un revolucionario ejemplar”.

Jorge Ramos – “Que también realizó muchas ejecuciones”.

 

Ni el Che Guevara se salva de las fobias de Jorge Ramos.

 

 

La entrevista al Subcomandante Marcos

 

 

En 1996, Jorge Ramos entrevistó al Subcomandante Marcos, a quien también le lanzó una pregunta envenenada. En el minuto 2:46, el periodista preguntó: “¿Usted ha matado a alguien?”. Marcos respondió en forma inteligente, tranquila y responsable, sin embargo, Ramos insistió: “¿o sería que perdería usted mucho si se supiera que usted ha matado?” (https://www.youtube.com/watch?v=BWX5xS7bHc4)

 

La importante no es por qué Jorge Ramos hizo esa pregunta, sino para qué la hizo. El Subcomandante Marcos y el EZLN habían estado en combate con el Ejército Mexicano en los primeros días de 1994. La pregunta era malintencionada y una trampa perversa propia de un periodista indolente que estaba empecinado en lograr que Marcos mordiera el anzuelo, como en otros casos. Si lo lograba, tendría más rating y podría encumbrarse como el periodista que hizo caer al Subcomandante Marcos. Nunca tiene la intención de comprender un problema de fondo. La siguiente pregunta de esa entrevista es sobre “Dios” y la supuesta “indefinición del EZLN”. Nuevamente, el nivel es mediocre, por decir lo menos, y retrata más a Ramos que al Subcomandante Marcos.

 

 

La entrevista a Juan Guaidó

 

 

El pasado 15 de enero, Jorge Ramos entrevistó vía Skype al joven Juan Guaidó, autoproclamado presidente de Venezuela. En el minuto 2:55, el tono del “audaz y temerario” periodista se transforma en el maullido de un gatito. Guaidó no respondía con claridad las preguntas de Ramos y, por increíble que se escuche, Ramos pide perdón por no comprender la respuesta de Guaidó.

(https://www.univision.com/shows/al-punto/el-lider-venezolano-juan-guaido-denuncia-que-el-gobierno-de-venezuela-esta-usurpado-video?a).

 

 

Las preguntas de Jorge Ramos a Nicolás Maduro

 

 

Si algo llama la atención en la amplia difusión que Jorge Ramos y Univisión han dado a la autocampaña promocional del conductor estelar de la principal televisora latina en los Estados Unidos, es la ausencia de las preguntas textuales que Ramos le hizo al presidente venezolano. Univisión publicó un artículo que tituló “El cuaderno de Claudia” (https://www.univision.com/noticias/america-latina/el-cuaderno-de-claudia). El artículo se refiere a las notas que tomó la productora de Univisión, Claudia Rondón, durante la entrevista en el palacio de Miraflores; incluso, publica imágenes del cuaderno de Rondón y parte de los apuntes, pero sólo vienen anotados los supuestos dichos textuales del presidente Nicolás Maduro, no las preguntas textuales que hizo Jorge Ramos, aunque incluso se dice que en algún momento le dijo asesino al presidente Maduro.  

 

En su artículo publicado en el diário Reforma el pasado 2 de marzo, Ramos señala que “Claudia Rondón, apuntó fidedignamente todas las preguntas y respuestas de la entrevista”. Pues seguimos esperando las preguntas y comentarios t-e-x-t-u-a-l-e-s que hizo el conductor durante la entrevista. Lo irónico es que el gobierno de Maduro sí tiene los audios y videos para desmentir a Univisión si falsea las preguntas y comentarios de Jorge Ramos. (https://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=152009&lcmd5=794487c56f0010ca4cf775bd57fa2716)

 

 

El precio del silencio de Jorge Ramos

 

 

A mediados de 2011, es decir un año antes de las elecciones presidenciales de 2012, la periodista Carmen Aristegui realizó una entrevista a Jorge Ramos, que, desde mi punto de vista, exhibió y develó el verdadero rostro del conductor estelar de Univisión. En el argot popular diríamos “no es lo mismo ser cantinero que borracho”. El nerviosismo, el cinismo y la torpeza en las respuestas de Jorge Ramos eran tan dramáticos que hicieron recordar a Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro (FIL-Guadalajara) cuando le preguntaron sobre la lectura de sus tres libros favoritos.

 

La periodista Aristegui señala que Peña Nieto es una inversión política de la televisión (Televisa), advierte que su candidatura ha sido construida desde la televisión y pregunta a Jorge Ramos:

 

Minuto 0:56 (https://www.youtube.com/watch?v=MBo17UfkP2Q)

Carmen Aristegui – “Te pregunto a ti, Jorge Ramos, periodista independiente, periodista de trayectoria muy importante en los Estados Unidos en el mundo latino, que estás en Univisión, Univisión que acaba de recibir una inversión multimillonaria de Televisa, tú me corregirás… ¿cinco mil millones?

Jorge Ramos – La cifra exacta no la sé, pero es una sociedad que estamos trabajando Univisión y Televisa en los Estados Unidos.

Carmen Aristegui – “Cinco mil millones más o menos es lo que se calcula…”.

Jorge Ramos: Puede ser deuda e inversión directa.

 

Aristegui pregunta qué sucede con Jorge Ramos con una alianza de esa naturaleza. Ramos no se cansa de halagar y escudarse en lo que él llama “la gran maravilla de la 1ª enmienda de la constitución de los Estados Unidos”, que permite al periodista “hacer lo que se me pegue la gana, y puedo informar totalmente lo que yo quiera (…), independientemente de cualquier condición y de cualquier circunstancia”.

 

Carmen Aristegui – ¿Tú coincides conmigo, Jorge, en que Peña Nieto es una inversión política de Televisa?

 

Ramos evade la respuesta y responde de la siguiente manera:

 

Jorge Ramos – “Yo le pregunto a Peña Nieto ¿cuánto se ha gastado usted en inversión? Y él me dice que se ha gastado… Yo le digo ¿100 millones de dólares? Y él me dice: no, no, no, eran como 100 millones de pesos… Al final, la cifra es mucho más cercana a los millones que a los pesos (sic). (…)”.

 

El periodista Jorge Ramos no sólo no respondió la punzante pregunta de Aristegui, prosiguió con una perorata ininteligible.

 

Carmen Aristegui lo vuelve a interrumpir y le lanza el siguiente dardo: “Pero estarás de acuerdo conmigo, Jorge Ramos, en que una cosa es el gasto con dinero público en espacios, que sucede con Peña Nieto y sucede con muchos más en los gobiernos estatales, etcétera, y otra cosa muy distinta, y más grave, es que además de eso, además del dinero público, haya una candidatura desde la televisión, una promoción directa de la televisora, por otras vías a favor de un candidato. Es lo que yo llamo inversión política”.

 

La respuesta de Jorge Ramos es por demás dramática: “Yo creo que en México y en Estados Unidos… y exactamente en Europa (sic), los… las empresas tienen sus candidatos… y lo que nos toca a nosotros como periodistas…”.

 

Carmen Aristegui – “¿Te parece bien?”

Jorge Ramos – “Es la realidad… o sea, es ni siquiera un juicio de valor, o sea, las empresas y los conglomerados y los sindicatos tienen sus propios candidatos, pero… a mí lo que me corresponde como periodista es actuar en absoluta independencia y llegar a hacer las preguntas incomodas a todos estos candidatos independientemente de dónde vengan o quiénes los están apoyando (…)”.

 

Resumiendo. No importa si mi empresa hace una alianza multimillonaria con Televisa; no importa si Televisa va a imponer un presidente en México, que garantice el retorno del PRI a Los Pinos; no importa si la alianza con la empresa de la que soy empleado (Univisión) jugará un papel importante en la llegada a Los Pinos de Enrique Peña Nieto; no importa si “es una sociedad que estamos trabajando Univisión y Televisa en los Estados Unidos”; no importa si voluntaria o involuntariamente yo contribuyo con el retorno del PRI a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; no importa si yo formo parte del engranaje que propició que seis años después regresaran esos poderes que gobernaron México y dejaron una tragedia humanitaria en toda la República mexicana; no importa, total, yo puedo “hacer lo que se me pegue la gana, y puedo informar totalmente lo que yo quiera (…)”, incluso, le puedo decir a Peña Nieto “corrupto” o “gobernante mediocre”. Yo, mi imagen… y mi bolsillo quedamos bien.

 

Jorge Ramos inicia su artículo en el diario Reforma  citando  una frase de don Julio Scherer, en referencia a una entrevista que le realizó clandestinamente al líder del cártel de Sinaloa, el Mayo Zambada: “Si el diablo me ofrece una entrevista, voy a los infiernos”. Es notable la pérdida total de proporción: se homologa con Julio Scherer y homologa al presidente Nicolás Maduro con el líder del cártel de Sinaloa. Como decía el finado Monsivais: “No coments”.

 

No importa si yo contribuyo en forma importante a avalar una posible invasión  militar del gobierno de Donald Trump contra un país sudamericano; no importa si, muy a pesar del periodista Jorge Ramos, el mandatario Nicolás Maduro tiene millones de personas en su país que lo respaldan; no importa si hay muertos o heridos; no importa si el gobierno estadounidense ordena un bloqueo o embargo contra toda una nación, el ego y la obsesión neurótica (el neurótico no ve lo obvio) son primero.

 

¿Cómo le llamamos, periodista o canalla?

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11 Comments

  1. Oscar Castaneda

    A @aristeguicnn indebidamente la consideras imparcial pues en la actualidad es parcial 100% al prejidente.

    Buen trabajo @eledesmaa

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  2. Mague Molina

    “¿Cómo le llamamos, periodista o canalla?” … yo no le llamo periodista, si acaso “entrevistador canalla”. Somos muchos los que ya ni vemos ni escuchamos a Ramos, es un cuate que le pega al bedetismo, ya son muy pocos los que lo toman en serio o lo ven como periodista… por cierto, Aristegui le sigue dando juego… a ver hasta cuándo.
    Saludos, Ledesma, desde Saltillo.

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  3. Diego Morales

    Totalmente de acuerdo… Bueno, no; excepto en un punto: “la entrevista [realizada por Ramos] no iba a ser con un periodista profesional, tipo Julio Scherer García o Carmen Aristegui…” “Aristegui”? Por favor; si es igual o peor que ese muchacho ‘Canalla’, en lo referido a esas entrevistas-interrogatorios; lo que echa al traste a lo dicho aquí mismo en los Comentarios por Oscar Castaneda.
    Por lo demás, excelente reflexión. Sencilla y contundente.

    Reply
  4. Diego Morales

    Totalmente de acuerdo… Bueno, no; excepto en un punto: “la entrevista [realizada por Ramos] no iba a ser con un periodista profesional, tipo Julio Scherer García o Carmen Aristegui…” “Aristegui”? Por favor; si es igual o peor que ese muchacho ‘Canalla’, en lo referido a esas entrevistas-interrogatorios; lo que echa al traste a lo dicho aquí mismo en los Comentarios por Oscar Castaneda.
    Por lo demás, excelente reflexión. Sencilla y contundente.

    Reply
  5. Alicia Sosa

    Disculpas, por omitir mi comentario respecto al artículo: Excelente, gracias por ello y por la programación de RompevientoTV.

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  6. Islas.irma

    Se entrevista para informar con seriedad no para vomitar los desacuerdos del periodista.
    Hay que llamarlo canalla e hipócrita vendido manipulador etc

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