Muchas gracias, Enrique Peña Nieto

Muchas gracias, Enrique Peña Nieto

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

 

Muchas gracias, Enrique Peña Nieto

 

Washington – El avasallador resultado de la elección del 1 de julio fue una inobjetable demostración de la madurez de nuestra democracia y un mérito de la “cultura” de la corrupción enquistada en el PRI, algo que debemos agradecer a Enrique Peña Nieto y a su ejército de saqueadores.

La victoria de Andrés Manuel López Obrador marca el inicio de un futuro democráticamente prometedor. Ahora sí, sabemos que con el voto podemos darle una patada en el trasero a los funcionarios públicos que con tanto descaro nos roban, permiten que otros lo hagan y pisotean nuestros derechos constitucionales y democráticos.

Muchas gracias, señor Peña Nieto, a usted y a la bola de ineptos y rateros con los que se hizo acompañar en su sexenio les debemos el resurgimiento de la esperanza.

Supongo que también han de estar agradecidos sus correligionarios del “nuevo PRI” que usted representa, señor Peña Nieto, los llevo al lugar que les tenía reservado la historia y el poder del voto democrático de la mayoría de los mexicanos; a un tercer lugar y a su casi extinción.

Desde el arranque de su mandato, señor Peña Nieto, usted y quienes lo acompañan mostraron el cobre y de lo que estaban hechos.

Qué bueno que la prensa objetiva y que ejerce ese hermoso oficio de investigar que muy poco se practica en México, pudo exponer los trapos sucios de su presidencia pese al contubernio con una mayoría de los medios de comunicación que con acuerdos y publicidad usted tenía controlados. Quiero agradecer a la frivolidad y aspiración nobiliaria de su esposa, Angélica Rivera “La Gaviota”, por adquirir tan ostentosa Casa Blanca; un auténtico monumento de burla a la pobreza.

Qué bueno que no entendieron ni su esposa, ni el eterno aprendiz de canciller; Luis Videgaray Caso, que con sus mansiones -la de este último en Malinalco- no nos daban envidia, que por el contrario; nos hacían fuertes y decididos a lograr un cambio en la primera oportunidad.

Qué bueno que se “cansó” su primer procurador general de justicia, Jesús Murillo Karam; su “verdad histórica” por el caso de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, es epitafio en la tumba del priismo y marca indeleble en la abominable historia de abusos a los derechos humanos de México.

Qué decir de sus “amigos” los ex gobernadores, Javier y Cesar Duarte; unas joyas del robo, de abuso de poder y todo tipo de tropelías que ya ni me detendré a recordar.

En el paso exprés de la carretera México-Cuernavaca se abrió un socavón y su amigo Gerardo Ruiz Esparza fue ejemplo de lo ruin e irresponsable que puede ser un secretario de Estado.

Rosario Robles, quien ya estaba “Ahumada” de corrupción no se conformó y sabía que sólo un sexenio como el suyo podría salirse con la suya con una “estafa maestra”.

El escándalo de Odebrecht que empuerca a Emilio Lozoya Austin y a su legado, señor Peña Nieto, solamente usted fue capaz de encubrirlo, gracias por ello. No tengo más espacio para continuar agradeciendo y creo pertinente matizar que la elección de AMLO es una ventana de alivio democrático.

Ahora sí, al próximo presidente de México lo vamos a auditar bajo la premisa de que, si no funciona, eventualmente con nuestro voto buscaremos una mejor alternativa.

La responsabilidad que tiene AMLO es muy grande y todos estamos obligados a cooperar para no cometer los mismo errores.

Nuevamente, muchas gracias; señor Enrique Peña Nieto, su aporte lo vamos a disfrutar no sabe cuanto y sobre todo al hecho de que fuera usted, sus amigos y socios los que casi aniquilaran al símbolo político de la corrupción e impunidad rapaz representado por esta inicial: PRI.

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