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Trump no tiene amigos

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J. Jesús Esquivel
Corresponsal de la revista Proceso en Washington
@JJesusEsquivel

 
Trump no tiene amigos

 

Washington – Se equivoca el presidente Andrés Manuel López Obrador cuando argumenta que es mejor llevarse bien con el gobierno de Estados Unidos que confrontarlo. El mandatario mexicano debe entender que, como clama el legendario lema de los Estados Unidos, Donald Trump no tiene amigos, tiene intereses.

El incidente ocurrido el pasado 13 de abril en la frontera, entre soldados mexicanos y elementos de la Guardia Nacional de Estados Unidos, expuso con malicia la cara de Trump: reaccionó amenazando al Estado mexicano y no buscando la conciliación. En contraste, y olvidando el mantra político de nuestros vecinos del norte, AMLO respondió inocentemente con un mensaje de amor y paz.

La contienda presidencial estadounidense está iniciando. Trump afila sus garras para aferrarse cuatro años más a la Casa Blanca, y los demócratas, con 20 aspirantes a la nominación presidencial, parecen desorientados y carentes de una hoja de ruta factible.

Conforme pasen los meses y se acorte el tiempo para las elecciones del 3 de noviembre de 2020, Trump retomará a su antojo los temas que le fueron cruciales para derrotar a Hillary Clinton en 2016: denostar a los mexicanos como criminales, violadores y narcos, insistir en amurallar la frontera y endurecer la fuerza antimigratoria y racista que lo caracteriza.

En ese vaivén de caprichos e intereses electorales Trump no escatimará una sola frase para golpear a México y a los mexicanos, y una buena relación con su vecino del sur no aparece en su brújula de predilecciones. Apapachará a AMLO cuando le convenga, como ahora que su gobierno le está haciendo el trabajo sucio con respecto a la contención de inmigrantes centroamericanos para que con sus plantas no pisen el territorio racista de los Estados Unidos.

La frontera no está exenta de tensiones, fluctúan en el tiempo como está comprobado con las caravanas de migrantes centroamericanos. Cumplir sus promesas de campaña a los electores que lo ayudaron a ganar en 2016 es lo único que le importa a Trump: deportar a cuanto inmigrante indocumentado pueda, construir el muro limítrofe, culpar a México del gravísimo problema de consumo de drogas de sus conciudadanos y tildar de corrupto e ineficiente al gobierno de AMLO cuando le convenga.

No llamo a AMLO al exabrupto ni a la confrontación directa con Trump. Consideró que el mandatario mexicano debería ser pragmático y menos inocente para hacer frente a las bravuconerías del multimillonario presidente republicano.

AMLO y su gobierno deben buscar un mayor acercamiento con los demócratas del Congreso estadounidense. Ellos también tienen intereses y no amigos, pero por ahora serán defensores de la buena vecindad, de una política migratoria más humana, de no desperdiciar el dinero en construir muros fronterizos que no sirven para nada y de no culpar a los mexicanos por su adicción incontrolable a las drogas ilícitas.

Esto le conviene a México. De Trump somos su piñata favorita. AMLO debería entenderlo y no buscar un papel de china que amortigüe mejor la olla para aguantar los garrotazos del racista presidente.

¿Qué pasaría si el gobierno mexicano le deja de hacer el trabajo sucio a Washington? ¿Cerraría Trump la frontera? ¡Que la cierre! En temporada electoral los efectos económicos negativos para su país serían municiones electorales para los demócratas.

No hay garantías de nada en el futuro electoral de Estados Unidos. Trump puede reelegirse y ser un dolor de muelas crónico en los próximos años del sexenio de AMLO.

El amor y paz con Trump no ayuda al propósito demócrata para el 3 de noviembre de 2020, al contrario. Por ello, que a AMLO no se le olvide la monstruosidad de los intereses de Trump. Para muestra un botón: de su abogado personal, Michael Cohen, el presidente de Estados Unidos decía que era el mejor del mundo y su amigo; ahora que es contrario a sus intereses, lo acusa de ser la peor calaña de toda la escoria.

 

Jesús Esquivel

Jesús Esquivel

Periodista y escritor. Licenciado en Periodismo. Desde 1988 es corresponsal de la revista Proceso en Washington. Es autor de los libros "La DEA en México", "La CIA, Camarena y Caro Quintero", "Los narcos gringos" y "El juicio. Crónica de la caída del Chapo". @JJesusEsquivel