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Paciencia

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J. Jesús Esquivel
Corresponsal de la revista Proceso en Washington
@JJesusEsquivel

Paciencia

Washington – La paciencia nunca ha sido una virtud de nosotros los mexicanos, y la emisión de juicios sin fundamento es otra de nuestras mayores características. Tuvieron que pasar más de siete décadas de atropellos y corrupción a manos del PRI y 12 años de inoperancia, ineptitud y mentiras en las del PAN, para que finalmente nos cansáramos. Ahora que logramos sacudir desde las bases ese mal que le robó todo lo imaginable a México, se nos acabó la paciencia.

En mis pocos días de regreso al país recogí entre familiares, amigos, funcionarios y personas desconocidas, un sentimiento de ansiedad que puede ser contraproducente. ¡Se nos acabó la calma!

Andrés Manuel López Obrador lleva cuatro meses de los seis años de su mandato y muchos de los que me expresaron su opinión ya lo están lapidando por ineficiente.

La Cuarta Transformación que encabeza AMLO no puede ni podrá en un sexenio resolver todo el chiquero que le heredaron los priistas y los panistas que gobernaron al país. Creo que ni en 15 años se alcanzaría un objetivo de tal magnitud. Con quienes hablé del tema me dijeron que “nada ha cambiado”, que siguen las corruptelas en todos lados, en las presidencias municipales que encabezan chapulines y camaleones que lograron el puesto por cobijarse con la ola de Morena; que hay ineficiencia y falta de atención en los hospitales, en las escuelas y en todas las dependencias que ofrecen servicios sociales.

Me comentaron que votaron por AMLO porque creían que iba a acabar con todos los males que aquejan a la sociedad mexicana y no fue así.

Es difícil mantener un espíritu de esperanza ante la realidad de nuestro país, pero sería peor el suicidio. López Obrador hizo tantas promesas y conjuró contra todos los que han saqueado a México que por ello su triunfo fue inobjetable y contundente. Es natural que los votantes le exijan y se sientan traicionados cuando habla de perdón y olvido, de amor y paz. La gente que desconoce las estrategias de fondo del gobierno del cambio tiene toda la razón al reclamar congruencia en el discurso del presidente de la república. Esas mañaneras marcan la agenda política pero confunden al mexicano de a pie.

Además de poca calma, los mexicanos somos de mecha corta y pronto nos hartamos. Me gustaría saber cuántos mexicanos han dejado de ver o escuchar las mañaneras. “En los hospitales la gente pone a sus enfermos sobre el piso porque nadie los atiende, y no sólo no hay camillas, tampoco hay sillas en las salas de espera… sigue todo igual”, se quejaba una señora conocida cuando me preguntaba sobre “el dichoso cambio que nos traería la elección de AMLO”.

En las diferentes secretarías de Estado del gobierno federal sobrevivieron elementos que por años se hicieron expertos en el saqueo del erario. Quiero creer que no los han dejado ahí por eso, sino porque los titulares no tienen gente (por ahora) y tienen que apoyarse por un tiempo en quienes estaban antes. Para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo, dice un refrán.

Si esto es así, AMLO no lo sabe comunicar; sus frases hechas confunden, decepcionan y hasta lastiman. El mensaje sigue siendo sano, pero está cansando, y aunque entiendo que su tarea es inmensurable y complicadísima, se necesita más claridad sobre lo que hace y piensa hacer.

Pulula mucha confusión y a la gente se le está terminando la paciencia a una velocidad que se entiende por tantas décadas de injusticia.

 

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Jesús Esquivel

Jesús Esquivel

Periodista y escritor. Licenciado en Periodismo. Desde 1988 es corresponsal de la revista Proceso en Washington. Es autor de los libros "La DEA en México", "La CIA, Camarena y Caro Quintero", "Los narcos gringos" y "El juicio. Crónica de la caída del Chapo". @JJesusEsquivel