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Miedo e indignación, móviles de la protesta #NoMeCuidanMeViolan

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Por: Luz María León  y Paola Atziri Paz

El enojo e indignación de las mujeres hartas de la violencia machista y de la impunidad de las autoridades se hizo presente en las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia de la CDMX el día de ayer durante la protesta #NoMeCuidanMeViolan.

La movilización fue convocada luego que se diera a conocer la denuncia de violación cometida por cuatro policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) a una joven de 17 años y por la cual hasta el momento no hay un sólo detenido.

Alrededor de la una de la tarde mujeres y colectivos feministas comenzaron a llegar a las inmediaciones de la SSC, donde con consignas, tambores y carteles, denunciaron lo que consideran una complicidad entre las autoridades y los sujetos señalados, al tiempo que exigieron justicia ante este caso. 

Aunque las mujeres fueron reunidas por un caso concreto, hay una generalidad que todas han sentido: miedo. Para Sofía González, de 21 años de edad, los policías están lejos de ser sinónimo de seguridad. “De hecho son las personas en quienes más desconfío, prefiero a un ciudadano que a un policía porque ellos tienen el poder. Viven de nuestros impuestos y nos violan, nos someten, pero por ese poder no se les hace nada”, aseguró la joven de la Ciudad de México, quien además relató que este sentimiento se ha materializado en los hechos. “Una vez por la noche iba caminando en la calle y se me acercaron unos policías, me empezaron a gritar de cosas de forma sexual y asquerosa, me sentí muy intimidada y salí corriendo”, cuenta.

Foto: Luz María León / Rompeviento TV

Conforme transcurrían los minutos, las manifestantes se iban congregando para iniciar la marcha hacia el Búnker de la PGJCDMX. Como ha venido ocurriendo en los últimos años, buscándose unas a otras no sólo para marchar juntas sino para cuidarse y acompañarse. Es así que posicionadas y algunas entrelazadas de los brazos frente al grupo de policías que resguardaba las instalaciones de la Secretaría, hubo un intento de diálogo por parte del secretario de SSC, Jesús Orta Martínez, quien salió del edificio ubicado en Liverpool #136, pero éste no ocurrió debido a que camarógrafos y reporteros lo rodearon a fin de obtener alguna declaración. Esto calentó los ánimos de las jóvenes y retrasó la salida de los contingentes. 

Mientras en la entrada de la dependencia había un intercambio de palabras entre varios miembros de la prensa y Orta Martínez, lo que ahí ocurría a final de cuentas era una protesta también de mujeres de otras edades, como es el caso de “Hojita Verde”, de 36 años, quien llevaba a su hija cargada en brazos y cuenta extrañada que “una vez cuando tenía 16 años unos policías me llevaron a mi casa, esa debería ser la función de los policías y no subirte a la fuerza a una patrulla y violarte, eso es lo que nos trae aquí. Es una realidad, sucedió y ahora se quieren deslindar”, y al mirar a su hija sentencia: “Yo no confío en la mayoría de los policías, no dudo que haya policías buenos”. 

Disgustada por lo que se dio a conocer en la última semana y empujada por la empatía, asevera que “el que los presuntos policías violadores estén en libertad y en funciones denota el machismo dentro de la institución y la violencia contra las mujeres totalmente respaldada por las autoridades”.

Foto: Luz María León / Rompeviento TV

Cuando el secretario Jesús Orta dialogaba con la prensa, recibió por parte de las manifestantes una “bomba” hecha por diamantina rosa que le manchó parte de la cara y traje que portaba. 

Entre las mujeres que esperaron en esa sede previo a la marcha, donde también había hombres y miembros de la comunidad LGBT+, se encontraba Mixton, quien aseguró estar ahí debido a los altos índices de violencia contra las mujeres: “me motiva que nos siguen matando, violando nuestros derechos y nuestra persona como mujer. Lo cierto es que entre nosotras nos sentimos más seguras estando unidas que con los policías cuidándonos”. La joven de 31 años evidenció otra forma de violencia que cometen las autoridades a raíz de las preferencias sexuales de las mujeres, cualidad que las hace aún más vulnerables. “He tenido experiencias malas con policías, sobre todo porque soy lesbiana me miran mal y esto me provoca mucha inseguridad”, cuenta la originaria de la CDMX .

Respecto a la impunidad en los casos de violencia contra las mujeres y el hecho de que en este caso los policías continúen en las calles, Mixton dijo: “me da mucho coraje que nos sigan maltratando, violando y estén libres, En cambio hay presas y presos políticos que están coartados de su libertad y no es justo”.

Foto: Luz María León / Rompeviento TV

El reloj rayaba ya las dos de la tarde y en la puerta de la SSC sólo permanecía un pequeño grupo de policías a fin de prever algún intento de cualquier persona que quisiera entrar a las oficinas a las que regresó Orta Martínez. Con toda la impotencia anidada tras saber cómo día a día se suman casos de violencia contra las mujeres y se restan vidas, Abigail Ríos reivindica su decisión de estar ahí a esa hora y en ese lugar: “Estoy aquí porque estoy harta de vivir con miedo, porque estoy harta de vivir en un país en el que las mujeres no valen nada. Somos oprimidas, invisibilizadas. Estoy harta de saber que yo soy una persona más vulnerable cuando estoy en la calle, estoy harta de saber que mi cuerpo no es mío”. 

A sus 20 años ya padeció la inseguridad en un lugar público y actos por parte de policías capitalinos que terminaron por minar su confianza hacia ellos. Al avanzar sobre Liverpool recuerda que hace un año y medio junto con una de sus amigas fue agredida por un mesero en un popular bar de la Zona Rosa y al acudir a los policías que se encontraban frente al lugar para pedir ayuda, narra que contrario a recibir auxilio, ellos “se acercaron al gerente del bar, se dijeron algo en el oído, volteó y me dijo ‘yo no puedo hacer nada porque es propiedad privada’. Se pusieron los dos a un lado como si fueran amigos”.

Foto: Luz María León / Rompeviento TV

Alrededor de las 2:15 de la tarde consignas como “respétame cabrón, con falda o pantalón” y “no nos cuidan, nos violan” se escucharon por Avenida Chapultepec. La mayoría de las mujeres que tomaron las calles eran adolescentes y jóvenes, no sólo porque “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica” como dijo Salvador Allende, sino porque ellas han vivido la violencia machista cada vez más a la alza. Sin embargo, en uno de los contingentes marchaba Beatriz Cossío, quien se podía identificar fácilmente por su edad. 

Beatriz tiene 62 años de edad y decidió participar en la movilización debido a que le resulta indignante lo que le pasó a la menor de edad en Azcapotzalco, pero también la respuesta de las autoridades: “Esto me preocupa porque es la ciudad donde vivo yo, vive mi hija, mis compañeras y eso significa una situación de vulnerabilidad para todas las mujeres de esta ciudad”.

Frente al hecho de que los policías puedan ser detenidos sólo si la víctima los reconoce, pese a que existan otras pruebas y que si esto no sucede entonces la violación quedaría impune, Beatriz señaló que “el que sigan libres es otra forma de violencia, pero ahora es institucional contra la víctima porque parecería que toda la responsabilidad para que se haga justicia es de ella”.

Además, la oriunda de la capital del país explicó a contradicción en el Código Civil de la CDMX: “Tenemos un grave problema en el código civil, los delitos que se persiguen de oficio son aquellos relacionados con el patrimonio. Si cometes un fraude te pueden perseguir de oficio pero en caso de la  dignidad e integridad entonces no basta con eso sino se requiere de ella”. Y continúa con un tono de voz más fuerte: “aquí hay un claro señalamiento de que fueron policías y hay responsabilidad de la autoridad de buscarlos, ubicarlos, suspenderlos y ponerlos a disposición”.

Foto: Luz María León / Rompeviento TV

Pese a haber reunido a poco más de una centena de personas, el sonido de la batucada ocasionó que los transeúntes que caminaban o comían en los puestos ambulantes de las inmediaciones de la Procuraduría, voltearan su mirada ante quienes se acuerparon para llegar al sitio donde esperaban, aunque un tanto incrédulas, una respuesta de la Procuradora General de Justicia de la CDMX, Ernestina Godoy. 

Entre aerosoles que pasaban de mano en mano para plasmar el eco de quienes no pudieron asistir, bajo el hashtag #NoMeCuidanMeViolan y frases en tono de advertencia del hartazgo frente a la invisibilización de la violencia que deja al menos nueve feminicidios cada día y carpetas con cientos de denuncias en la impunidad, Abril Arévalo comparte lo que piensa como mujer y como criminóloga respecto a que policías acusados de un delito grave como la violación siguieran en funciones: “A mí me dice dos cosas: que la presunción de inocencia es más importante que la reparación de justicia a las mujeres o a las víctimas; y dos, que vivimos en una cultura o normalizamos la violencia que creemos es cotidiana y no es así. El exigir y presionar es nuestra labor, entonces hay que hacer nuestra labor”.

El temor ante la misma violencia o complicidad de quienes deberían velar por la seguridad de la población produce temor, como el que tuvo la mexiquense de 23 años en una reciente experiencia: “Yo veo un retén de policías y digo ‘no me puedes detener’. Yo soy del Estado de México y es muy seguido que hagan retenes, y hace unos días me tocó de militares. No nos pararon porque veníamos en familia, pero si hubiéramos venido solos, yo la verdad sentí mucho miedo nada más de ver a los militares”, a la vez que asegura que “como mujeres hay que apoyarnos si el Estado no lo hace. Nosotras mismas hay que cuidarnos”.

Foto: Luz María León / Rompeviento TV

Lo que el gobierno capitalino no esperaba es que la rabia acumulada explotara ante la ausencia de respuestas y justicia, ya que luego de que la vigilancia del recinto optó por retirarse de la entrada casi de manera arbitraria, las manifestantes abrieron las puertas e ingresaron para después comenzar a reventar los vidrios que miles de veces han cruzado víctimas de la violencia o familias de personas desaparecidas y de víctimas de feminicidios, donde suelen encontrar omisiones, dilación e irregularidades para investigar los casos. 

Como un globo de agua a punto de tronar, lo que este lunes se desbordó fue un grito desesperado para ser escuchadas y el descontento generalizado también de jóvenes varones que si bien no son atravesados por el mismo tipo de violencia por su corporalidad, su apariencia o tez de color sí los ha hecho víctimas del abuso policial. 

La Jefa de Gobierno de la antes llamada “Ciudad de la Esperanza”, Claudia Sheinbaum, se pronunció al respecto en un video publicado en su cuenta de Twitter, en el que dijo: “Quiero afirmar categóricamente que fue una provocación. En realidad lo que esperaban es que nosotros respondiéramos con más violencia y eso no lo vamos a hacer porque hubiera habido una escalada todavía mayor de violencia. La Procuraduría va a abrir las carpetas de investigación sobre lo que ocurrió”. 

No obstante, Sheinbaum mostró un poco de voluntad política este 13 de agosto tras reunirse con organizaciones defensoras de los derechos de la mujeres, cuyos acuerdos se darán a conocer el día de mañana. A través de un mensaje de Twitter, la Jefa de Gobierno comunicó que “6 policías fueron suspendidos de sus funciones y que en su gobierno incorporará acciones de prevención, atención y sanción de la violencia contra las mujeres para que la ciudad sea un espacio seguro”.

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