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Las selfies de la derrota y la “moralización” de las instituciones

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La renuncia de Eduardo Medina Mora como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación desató toda una serie de comentarios en la prensa y en las redes sociales, entre otros, de la plana mayor (que es muy menor) del Partido Acción Nacional y de la Coparmex. Comentarios en Twitter que son verdaderos retratos de cuerpo entero, selfies de la derrota, que en menos de 280 caracteres lamentan que las instituciones, poco a poco pero consistentemente, dejen de funcionar bajo la “moral” del impresentable Medina Mora. Hace poco más de un mes el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que “los conservadores están moralmente derrotados”, aseveración que le valió no pocas críticas, pero que la dirigencia (es un decir) del PAN y la Coparmex ha ratificado contundentemente. Sus tuits son las selfies de su derrota; sus gimoteos, con lagrimitas escurriendo, son una oda a la corrupción.

Por si usted no los leyó, reproduzco aquí algunos tuits, nítidas selfies de su derrota:

Mariana Gómez del Campo (sobrina de Felipe Calderón, tuit del 3 de octubre): “Malas noticias para la democracia de nuestro México. López Obrador ganaría un espacio en la SCJN y le permitiría tener los votos suficientes para hacer y deshacer. Preocupante, sí. La dictadura en construcción, avanza.”

Marko Cortés (presidente del PAN, tuit del 3 de octubre): “La renuncia del ministro Eduardo Medina Mora es claramente provocada por el Gob. Central Morenista. En @AccionNacional nos preocupa profundamente y por ello hacemos un llamado de alerta. #México necesita un equilibrio auténtico de poderes y respeto a las leyes y a la Constitución”.

Coparmex nacional: “La renuncia del Ministro Eduardo Medina Mora es insólita. Las imputaciones sobre transacciones, las aclaró ampliamente. Su trayectoria como funcionario fue sobresaliente. Esperamos que el Presidente @lopezobrador_ realice postulaciones acordes a la responsabilidad de la @SCJN”.

En los hechos y a través de sus tuits, Gómez del Campo, Cortés y la Coparmex (y su presidente Gustavo de Hoyos) salieron en defensa del renunciante ministro Eduardo Medina Mora, ex director del CISEN, ex Secretario de Seguridad Pública, ex Procurador General de la República y ex Embajador de México en Reino Unido y luego en los Estados Unidos. Como está documentado, en los últimos tres sexenios, Medina Mora fue un hombre del brutalmente corrupto sistema que ha gobernado México, de allí que su designación como magistrado de la Suprema Corte de Justicia haya sido ilegal (no reunía el perfil), pero perfectamente comprensible: llegó allí, como hombre del sistema, para proteger a grupos, personas e intereses de los que él mismo fue beneficiado.

Salvo su mejor opinión, estimada lectora, gentil lector, no es posible defender al ministro sin al mismo tiempo defender al hombre del sistema por una sencilla razón: es la misma persona, la misma trayectoria, esa, calificada por la Coparmex como “sobresaliente”. Bien, esa “sobresaliente trayectoria” es la que, en estos momentos, está siendo investigada; de acuerdo con la Unidad de Inteligencia Financiera, Medina Mora estaría implicado en lavado de dinero, narcotráfico y trata de personas (https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2019/10/05/medina-mora-esta-implicado-en-narco-trata-y-lavado-uif-2537.html). Esa “sobresaliente trayectoria” es defendida por la Coparmex de Gustavo de Hoyos, por Mariana Martín del Campo (sobrina del Borolas Calderón), por Marko Cortés, el dirigente (es un decir) del PAN. Ella y ellos son la expresión de la derecha más radical, conservadora y corrupta del país que, habida cuenta de sus comentarios, lamenta mucho que las instituciones del país estén en vías de dejar de operar en función de sus intereses. Por sus dichos queda claro que no aceptan la posibilidad de que las instituciones mexicanas se pongan al servicio del bien común (posibilidad que es eso, no un hecho consumado). Si por ellos fuera, la “moralización” de las instituciones sería bajo los principios que a todas luces rigieron la trayectoria laboral del renunciado ministro Eduardo Medina Mora: tráfico de influencias y corrupción al máximo.

Si las selfies de la derrota moral de la derecha son patéticas, no lo es menos su evidente incapacidad de articular un discurso que posicione sus concepciones políticas, sus iniciativas, su proyecto de país. Incapaces de construir una propuesta para México con base en su ideología y sus principios (en el supuesto de que los tengan), su único y trágico recurso ha sido colgarse del presidente AMLO para intentar bosquejar algo parecido a un proyecto de país, diseñado a contraluz de las políticas de la 4T. Si bien esta estrategia no es errónea en sí misma, el problema es que carecen de la autoridad ética y moral para cuestionar las iniciativas (muy contradictorias, por cierto) de AMLO para transformar al país.

El llamado de la cúpula (por así decirlo) del PAN y la Coparmex a respetar el equilibrio de poderes hay que leerlo a partir de la trayectoria de impunidad, inequidad e injusticia que priva en nuestro país. Porque a eso llaman, a preservar un sui géneris equilibrio de poderes: cuando la justicia bascula a su favor, hay que respetar a las instituciones; cuando la justicia tiende a equilibrarse, aúllan que estamos al borde de una dictadura. Sus estruendos no pasarían de meras anécdotas de su derrota moral, retortijones de su miseria política, si no es porque están organizados, tienen sed de venganza y, sobre todo, poseen ingentes recursos originados, en no pocas ocasiones, en actividades ilegales. En este sentido, no debemos perder la perspectiva de que detrás de las selfies de la derrota están poderosos grupos que harán lo posible, por vía legal e ilegal, para que las instituciones de México sigan funcionando con la “moral” del (¿ex?) ministro Eduardo Medina Mora.

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Alejandro Saldaña Rosas

Alejandro Saldaña Rosas

Doctor en Estudios Organizacionales por la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa y Académico e Investigador en la Universidad Veracruzana. Autor del libro Momentos de Gracia: Organizar lo Imposible (2009) y articulista en temas sobre estudios en gestión y gestión de empresas de base creativa.