Alejandro Saldaña Rosas

Sociólogo. Profesor Investigador de la Universidad Veracruzana

Twitter: @alesal3 / Facebook: Compa Saldaña

Ignorancia y miedo

 

La llamada Marcha por la Familia congregó a varias decenas de miles de personas en veintisiete estados del país: más de un millón de personas según los organizadores. Es difícil estimar la cifra con precisión pero lo que es cierto es que si bien no lograron que hubiera manifestantes en todos los estados del país, la congregación ha sido preocupantemente numerosa. Marchas en todo el país que, paradójicamente, a cada paso hacia delante hicieron retroceder al país un año, un lustro, tres siglos. Marcha hacia atrás, hacia la oscuridad, la intolerancia y el odio. Quizás por eso los manifestantes salieron de blanco: para intentar verse entre tinieblas.

            Mal haríamos en desdeñar la capacidad de convocatoria del Frente Nacional por la Familia y el Episcopado mexicano, sobre todo porque su amplia manifestación se basó en movilizar las conciencias de su grey a través de la ignorancia y el miedo. Y justamente esto es lo más preocupante: que el fanatismo haya tomado las calles con la complaciente mirada y, aún más, con la aquiescencia del “laico” Estado mexicano. No se trata de negar el derecho de manifestación, pero sí de establecer contrapesos a la sarta de mentiras, absurdos y estupideces que los convocantes esgrimieron para movilizar a miles de fanáticos y, sobre todo, de respetar la vida institucional del país. Vivimos en un país con un Estado laico, por lo que es inaceptable e ilegal que funcionarios públicos hayan convocado a la participación en la marcha, como ocurrió en el ayuntamiento de Lagos de Moreno, Jalisco.

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            Veamos algunas de las expresiones más nítidas de la ignorancia que marchó el sábado 10 de septiembre:

            Con la leyenda “Viva la familia natural” muchos manifestantes ocuparon las calles de decenas de ciudades del país y para enfatizar su ignorancia puntualizaban que la tal “familia natural” es la integrada por papá, mamá e hijos. El “argumento” para sustentar la naturalidad de este modelo de familia proviene de la Declaración de Madrid del Congreso Mundial de Familias, celebrado en 2012. En esta Declaración se tuerce el sentido del artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que dice en su numeral 3: “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”. Como es evidente, lo “natural” de la familia es su condición de elemento fundamental de la sociedad, no su composición. Sin embargo, la jerarquía católica y los familiares del Santo Oficio han tergiversado dolosamente el artículo 16 para alentar la ignorancia de sus discípulos y seguidores: no existe tal familia natural, además de que obvian la obligatoriedad del Estado para protegerla.

            La ignorancia, alentada por el Episcopado y por los inquisidores hijos de “familias naturales”, es de enorme peligro por cuanto busca desconocer derechos constitucionales y negar a las mujeres los incipientes pero importantes logros en materia de equidad de género. Mire usted si no es ignorancia esta pancarta: “No a la equidad de género en la Constitución” (subrayado mío). O es estupidez, o mala fe, de cualquier forma el mensaje es infame, violento y propio de las peores dictaduras en el mundo. En el siguiente tuit puede usted observar que cuando dos abogadas interpelan a las manifestantes portadoras del mensaje, éstas no saben qué decir y apenas balbucean generalidades: https://twitter.com/beto__34/status/774958936763932672 La ignorancia en pleno, el prejuicio andando, el oscurantismo en naranja y corazón viscoso.

            Indigna y mucho. Ofende, agrede tanto la manifestación en pro de la violencia como la pasividad de un gobierno completamente acotado, pazguato y comparsa de lo más retrógrado del país: Por supuesto, se trata de un gobierno que invita al nuevo Hitler y lo pregona como logro (aunque le haya costado el puesto al hostess). Pero si la cortedad de miras y el exiguo espíritu de las anteriores manifestantes ofende, el siguiente testimonio escala a niveles difíciles de comprender, de tal tamaño es su imbecilidad. Aquí una manifestante da cátedra sobre el peligro de que dos hombres tengan sexo, por el peligro del “cáncer cervicouterino en garganta y ano”.

(por ahí del minuto tres) : https://www.facebook.com/guecomumex/videos/1373707012647207/

            Por supuesto que la expresión, de tan absurda que es, mueve a risa, pero el peligro que encierra obliga a cuestionarnos las razones por las que las sotanas con naftalina y muerte han ocupado las calles y los medios. Sugiero algunas hipótesis:

            El oscurantismo florece cuando la sociedad civil está pasmada y el Estado inerte. Y en México, cuando no es omiso, el Estado está poco menos que muerto, mientras que a la sociedad civil más o menos organizada no le alcanza el tiempo para atender tantos temas de la agenda. Caldo de cultivo para que el Episcopado, los empresarios más conservadores y las asociaciones profamilia abonen a su causa. Pero, ¿cuál es su causa? Más allá de las intenciones personales de curas arribistas, diputados con aspiraciones, ciudadanos ganosos de entrar al erario y uno que otro despistado, no encuentro más causa que abonar al odio, cultivar el miedo.

            No hay otra causa que la del miedo. Lo han sostenido durante cientos de años, no tiene porqué ser diferente. Las fuerzas medievales pugnan por infundir miedo: al otro, al diferente, al rebelde, a la insumisa. Le tienen miedo al placer: a quien coge con quien quiere cuando quiere y si quiere; le tienen miedo al jadeo, a la chaqueta aislada con imaginación desbordada, al orgasmo reiterado y cada vez más sonriente, a la pasión de dos amantes que no persiguen más que compartir una tarde en paz y un gato en la ventana, a la pareja que se ha unido para compartir sus mañanas de alegría. Tienen miedo de que hagamos de los besos y los abrazos un proyecto de país con plan de gobierno incluido, e incluso libertario. Temen a una familia integrada por el amor y no por la consigna. Tienen miedo porque no entienden o no quieren entender.

            El miedo es una estrategia de poder. Se domina a través del miedo. Por eso tenemos que leer las marchas del pasado fin de semana en términos de las relaciones de poder en México. No es circunstancial que la andanada conservadora ocurra cuando en Brasil Temer asumió una presidencia espuria, o cuando Macri en Argentina aplica medidas profundamente lesivas a la población. O cuando Trump interviene de facto en México promoviendo un muro lleno de infamia, dolor y muerte. Con su invitación y posterior renuncia, Videgaray dio banderazo de salida a la campaña presidencial del año 2018.

            El sábado 10 de septiembre dio inicio la campaña presidencial de Margarita Zavala Martín del Campo, candidata de la ignorancia, el miedo y la intolerancia.

 

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