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Francia 2019, Rapinoe y el abismo de la desigualdad en el fútbol femenil

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“No creo que recibamos el mismo nivel de respeto que la FIFA tiene hacia los hombres … ¿organizan tres finales el mismo día?”, señaló Megan Rapinoe, capitana de la selección femenil de fútbol de los Estados Unidos contra el máximo órgano rector del balompié a nivel mundial en conferencia de prensa antes de salir al campo y ganar la Copa del Mundo celebrada en Francia 2019.

La molestia de Rapinoe radicó en la decisión de la FIFA de programar la Final de la Copa del Mundo Femenil el mismo día que los partidos para conocer al campeón de la Copa Oro y la Copa América, los torneos varoniles de las dos confederaciones en que se divide el continente americano, la CONCACAF (que reúne a las federaciones de Norteamérica y el Caribe) y la CONMEBOL (diez selecciones nacionales de Sudamérica).

Machismo, ¿el mayor obstáculo?

El domingo por la noche se enfrentaron Estados Unidos vs México en la final de la Copa Oro 2019, un torneo que se ha caracterizado por tener mayores intereses económicos que calidad futbolística y si bien es cierto que las selecciones del área han mejorado notablemente, el nivel sigue siendo uno de los peores del mundo. El mejor representante de CONCACAF es México y la Federación Mexicana de Fútbol, una marca cuya aparición en los Estados Unidos deja ganancias multimillonarias, aunque esté lejos de ser un equipo de élite: ubicada en el lugar 18 de la clasificación mundial del Ranking FIFA, es la única selección de la zona que junto con Estados Unidos y Costa Rica está entre los primeros 40 lugares.

Durante la transmisión de la final en horario estelar, los comentaristas de una de las televisoras más grandes e importantes de México, debido al alcance que tiene, realizaron una serie de comentarios machistas, que fueron desde “le pegó como tú prima” hasta lo importante que es un torneo frente a  otro. El comentarista de TV Azteca y exfutbolista Luis Roberto Alves dos Santos Gavranic, más conocido como Zague aseguró, frente al cuestionamiento del también exfutbolista mexicano Luis García, que la Copa Oro es más importante que la final del Mundial femenil.

El futbol femenil, un negocio en crecimiento

Como nunca antes en la historia, el Mundial Femenil de Francia 2019 tuvo una vitrina digna de un evento, se transmitieron algunos encuentros por televisión abierta, los spots publicitarios tomaron el control de los medios y las marcas que dominan la industria balompédica miraron hacia las mujeres, todo por una sencilla razón: los patrocinadores han encontrado un nicho de mercado poco explorado y que promete un sinfín de ganancias, el fútbol femenil.

Estados Unidos resultó campeón de la justa por cuarta ocasión en su historia. Venció 2-0 a Holanda en la final del Mundial femenino, una competición que contó con la participación de los mejores equipos de todo el mundo y resultó un parteaguas a distintos niveles. Nunca antes había habido tanto talento y aspirantes al título y con certeza, nunca antes el fútbol femenino había tenido tantos reflectores, plataformas y atención.

 

Los seis patrocinadores globales que acompañan a la FIFA en todos sus eventos oficiales (VISA, Coca-Cola, Adidas, Hyundai, Qatar Airways y Wanda) decidieron crear campañas para el futbol femenil, no necesariamente porque tengan un interés genuino en el desarrollo de jugadoras y la igualdad de género, sino porque en ellas ven un nuevo mercado que experimentará su auge en los próximos años. La única marca que decidió gastar lo mismo que en el mundial de hombres fue VISA, ante lo que la misma FIFA ha llamado a su principal evento, la Copa del Mundo varonil como “la plataforma de marketing internacional más efectiva, que llega a millones de personas en más de 200 países de todo el mundo”.

En 2018, la FIFA anunció una estrategia global de cinco puntos para hacer crecer el fútbol femenino de cara a la Copa del Mundo. Uno de ellos fue asegurar que las 211 asociaciones miembro tengan planes completos para mujeres durante el 2022, debido a que aseguraron que la participación de las mujeres debería duplicarse a 60 millones en todo el mundo para 2026 para concentrarse en las que define como “grandes oportunidades sin explotar”.

Sin embargo, el impulso real del fútbol de mujeres ha sido construido desde el empoderamiento de ellas, quienes han entrenado y jugado cada partido como si fuera el más importante de sus vidas, quienes no ven en ningún equipo contrario rival chico, quienes se han mantenido firmes frente a la discriminación y brecha salarial respecto a su contraparte masculina.

El abismo de desigualdad

El pasado 8 de marzo, la Selección de Estados Unidos presentó una demanda en una Corte de Los Angeles contra la Federación de Fútbol de Estados Unidos, donde exigieron se igualen los salarios y prestaciones que tiene su contraparte masculina bajo el argumento de su efectividad. Por ejemplo, durante la final del mundial pasado contra Canadá tuvieron una audiencia de más de 20 millones de televidentes, pero esto no se ve reflejado en sus salario debido a que no reciben pago por partidos amistosos o partidos contra equipos que no estén rankeados dentro de los primeros 10 (según la FIFA) y se gane, mientras que los hombres cobran de 5 a 17 mil dólares en cualquier partido sin importar el oponente ni el resultado.

En junio de este año, la Organización de Naciones Unidas publicó un tweet con un gráfico en el que señalan que el capitán del FC Barcelona, Lionel Messi, gana 84 millones de dólares anuales, el doble de lo que perciben mil 693 jugadoras de las siete ligas más importantes del mundo.

Este año el premio para la final de la Copa Mundial Femenil fue de 30 millones de dólares, y pese a que se duplicó el monto respecto a 2015, la brecha que hay con la de los hombres es abismal, tan solo para el mundial del año pasado el premio para el equipo que resultara campeón fue de 400 millones de dólares.

“Sin duda, no es justo… deberían duplicar ahora (lo que destinan al fútbol femenino) y luego usar esa suma para duplicarla o cuadruplicarla para la próxima vez. A eso me refiero cuando pregunto si nos sentimos respetadas”, señaló la estadounidense Megan Rapinoe, quien se ha convertido en un símbolo de lucha por la igualdad salarial y contra el machismo al declararse abiertamente lesbiana, antiracista frente a la política de Trump y crítica frente a la FIFA. Hace dos años, Rapinoe se arrodilló durante el himno nacional antes de algunos partidos en un acto de solidaridad con Colin Kaepernick quarterback y exjugador de los 49ers de San Francisco, quien se hincaba durante el himno para protestar contra el racismo. 

En Francia 2019 que duró cuatro semanas se rompieron varios récords: la futbolista brasileña Marta Vieira da Silva se convirtió en la persona con más goles anotados en mundiales; la selección estadounidense rompió el récord de más goles anotados en un partido; llegaron por primera vez a un mundial femenil Chile, Escocia, Sudáfrica y Jamaica; la brasileña Formiga se convirtió en la primera futbolista en aparecer en siete copas mundiales; el triunfo de las estadounidenses refrendó a su selección como una potencia mundial en fútbol, toda vez que el combinado varonil jamás ha pasado de la ronda de cuartos de final en Copas del Mundo; es la primera vez que una selección de Tailandia anota un gol en un mundial; es el primer mundial donde alguna jugadora se declara abiertamente homosexual.

De esta forma, Francia 2019 se convirtió en una oportunidad para cambiar de actitud y darle un impulso a la igualdad, pero aún queda mucho camino que recorrer. Existen grandes probabilidades de que en el próximo mundial de 2023 se aumenten los salarios y  marcas patrocinadoras, pero no basta con eso. Es necesario que la FIFA muestre interés en el desarrollo deportivo de las jugadoras, se necesitan políticas públicas que garanticen la igualdad en el acceso al deporte para niños y niñas, así como la creación de más y mejores ligas femeniles, tanto amateurs como profesionales. Además, es indispensable que los medios de comunicación asuman una perspectiva de género, que cubran de igual forma las ligas femeniles que las varoniles, que creen audiencias responsables y de ellas figuras a seguir. Pero lo más importante es la resistencia de las jugadoras, se necesita que la resonancia de las voces críticas como Megan Rapinoe y otras mujeres sigan rompiendo las estructuras machistas que rodean al mundo del fútbol.

Paola Atziri Paz

Paola Atziri Paz

Estudié Filosofía en la UNAM. Llegué al periodismo por la necesidad no sólo de entender los problemas políticos y sociales sino explicar e incidir en al menos un lector. Feminista, me gusta analizar y dar voz a las minorías. Especializada en DDHH, megaproyectos, derechos indígenas y de las mujeres.