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Fin de la leyenda

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J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

Fin de la leyenda

Nueva York – Con el fallo que emitirá esta semana el jurado en la Corte Federal del Distrito Este en Brooklyn, Nueva York, se pondrá fin al caso del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera y a su leyenda, que cultural y socialmente ha hecho tanto daño al país.

Incapaces de castigar como se lo merecen a los delincuentes de la talla de Guzmán Loera, debido a la corrupción por narcotráfico que carcomió al sistema político, militar y policial en los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, los mexicanos somos simples espectadores del proceso judicial de este capo.

Si en Estados Unidos aplican un castigo ejemplar a “El Chapo”, mandándolo por el resto de sus días a la celda de una prisión de máxima seguridad, no es por causa de las decenas de miles de muertos que en México ha dejado como saldo el narcotráfico durante los últimos tres sexenios. Al sistema judicial estadounidense no le importan los muertos ni los mexicanos.

“El Chapo” pagará una larga condena en Estados Unidos por haber atiborrado de drogas ilícitas a una sociedad cuyo apetito por los narcóticos no tiene llenadera. El podrido gobierno mexicano de las presidencias de Fox, Calderón y Peña Nieto simbólicamente estuvo sentado junto al capo sinaloense en el banquillo de los acusados durante las 38 audiencias que duró el juicio en Brooklyn.

“El Chapo” se fugó de Puente Grande en el sexenio de Fox; desató una guerra sangrienta y cruel contra los Beltrán Leyva y el Cártel de Juárez en el de Calderón; y en el de Peña Nieto se escapó por un túnel de la cárcel del Altiplano. ¿Qué más evidencia de corrupción querían los aludidos de estos sexenios que hasta se sintieron calumniados y ofendidos? Si ante el juez Brian Cogan se habló hasta con sorna de lo corrupto que fue el sexenio de Peña Nieto, se hizo porque es una realidad irrefutable. Se les peló de una manera espectacular de Almoloya. ¡Carajo! ¡Se salió por un túnel! Si este hecho no es prueba de corrupción, entonces “El Chapo” no es narcotraficante.

El juicio de este famosísimo criminal no es tampoco una absolución de la corrupción por narcotráfico del sistema judicial de Estados Unidos.

La DEA principalmente, de entre las muchas agencias federales de Estados Unidos dedicadas a combatir el trasiego de drogas, se mete a la cama con los narcos de la peor calaña para poder castigar a otros. A “El Chapo”, por ejemplo. ¿Y qué pasa con Ismael “El Mayo” Zambada García, otro líder y genuino capo de capos en el Cártel de Sinaloa? Nada, “anda libre como un pájaro”, como dijo ante el jurado en la corte de Brooklyn Jeffrey Lichtman, uno de los tres defensores de “El Chapo”.

Jesús Vicente Zambada Niebla, “Vicentillo”, hijo de “El Mayo” Zambada, testificó y traicionó a su compadre “El Chapo”.

La presencia del “Vicentillo” en la sala del juez Cogan es prueba de que la DEA tiene un acuerdo sucio con “El Mayo”; esa es la impresión que da. Como testigo protegido o cooperante que es el “Vicentillo” de la DEA y del Departamento de Justicia, su testimonio contra “El Chapo” afianzó la idea de que a “El Mayo” la DEA no lo toca, o por lo menos no ahora. Estados Unidos oculta su corrupción por narco bajo el nombre técnico de “acuerdos de cooperación” con narcotraficantes de renombre.

La corrupción en la DEA y en el gobierno estadounidense también fue sentada sobre la palestra de los acusados. Este hecho corroboró, por si aún quedan escépticos, que al gobierno de Estados Unidos no le importan los muertos de México y que los considera como daños colaterales de la drogadicción de una parte importante de su sociedad.

Duele aceptar que a los mexicanos ya ni nos duelen nuestros muertos. Los cárteles nos han hecho tanto mal que los asumimos como parte de nuestro sagrado crisol cultural. Hacemos apologías de las atrocidades que cometió “El Chapo”. Nunca aceptaré que en un país culturalmente tan maravilloso como el nuestro, hablemos y aceptemos sin asco una anomalía social, la llamada la narcocultura. Hay quienes defienden a “El Chapo” y lo ven como víctima de gobiernos corruptos. Tal vez lo sea, no lo sé, pero si sé que él contribuyó a que creciera la gangrena en los tres sexenios mencionados arriba. Si el jurado en la corte de Brooklyn declara culpable a “El Chapo”, bien merecido lo tiene por lo miles y miles de mexicanos asesinados a lo largo de la estúpida guerra contra el narco.

A mí me siguen doliendo nuestros muertos. ¿Y a ustedes?

Jesús Esquivel

Jesús Esquivel

Periodista y escritor. Licenciado en Periodismo. Desde 1988 es corresponsal de la revista Proceso en Washington. Es autor de los libros "La DEA en México", "La CIA, Camarena y Caro Quintero", "Los narcos gringos" y "El juicio. Crónica de la caída del Chapo". @JJesusEsquivel