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De críticas a… críticas

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Dr. Ricardo Bernal

Profesor Investigador de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad La Salle

@FPMagonista

 

 

 

De críticas a… críticas

 

 

El pasado primero de julio se cumplió un año del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la contienda presidencial. Desde entonces, hemos sido testigos de una tormenta de críticas en los principales periódicos del país, en redes sociales, en medios electrónicos e incluso en las conversaciones más cotidianas. Como nunca antes en la historia reciente, las decisiones políticas del gobierno se someten a escrutinio, cada palabra del presidente se pone en cuestión y, en tertulias y mesas redondas de radio y televisión, se debate minuciosamente toda medida gubernamental.

Los críticos más feroces del tabasqueño pueden diferir en prácticamente en todos los temas con el actual mandatario, sin embargo, resulta difícil no reconocer como un signo positivo que ahora se sometan a discusión temas que hasta hace unos años pasaban prácticamente desapercibidos para la mayoría de la población.

Sin embargo, a pesar de esta efervescencia en el debate público, las críticas y cuestionamientos no siempre tienen el mismo valor. En radio y televisión, en las columnas de la prensa y en las redes sociales, abundan señalamientos basados en prejuícios, propagación de información sesgada, falsas noticias, defensores de privilegios disfrazados de guardianes del interés público y, en el peor de  los casos, expresiones racistas y clasistas.

Aunque es innegable que muchas de las críticas a la política de seguridad, a la falta de planeación en la estrategia de austeridad, a la centralidad de las transferencias directas sobre la  inversión en servicios públicos o al preocupante protagonismo que han adquirido algunos líderes religiosos en el actual gobierno, tienen fundamento y deben ser respaldadas,  llama la atención que no sean estas críticas las que más eco hayan alcanzado en el espacio público.

Mientras el sector empresarial y parte de la prensa escrita utiliza la cancelación de un proyecto tan cuestionable como el NAICM para organizarse como adversarios políticos, el principal partido de oposición camina a tientas buscando un golpe de efecto que logre volverlos relevantes de nuevo.

Igualmente erráticos se encuentran los intelectuales y columnistas que hasta hace poco tenían el monopolio de la “opinión publicada”. Entre la incapacidad de comprender las nuevas coordenadas políticas y su evidente desprecio hacia los sectores populares, han evidenciado que su éxito mediático y económico no se debía a su talento para interpretar y explicar la realidad sino a su habilidad para negociar con las élites políticas y mediáticas.

Debe reconocerse que el nuevo gobierno ha comenzado a combatir excesos y privilegios; ha logrado un importante avance incrementando el salario mínimo; ha favorecido a los trabajadores a través de una reforma laboral alentadora; y, sobre todo, ha modificado en el plano simbólico una narrativa profundamente elitista que reproducía formas de desigualdad y discriminación; también es indispensable una oposición que lo obligue a rectificar el camino, a corregir decisiones y hacer valer las voces de los inconformes. 

Por ello, urge que los sectores críticos que han puesto sobre la mesa temas de absoluta relevancia como los efectos medioambientales de los megaproyectos, la vulneración a los derechos humanos de las mujeres, las consecuencias negativas de los recortes en el sector salud  o la defensa del Estado laico, logren presentarse como una oposición seria y creíble.

Esa crítica debe ser defendida y alentada por el bien de la propia democracia. No así aquella que atiza el discurso del desprecio a los sectores populares, ni aquella que urde alianzas con un sector empresarial que disfraza sus luchas por mantener privilegios como si fuera una épica batalla por la “democracia”.

 

Ricardo Bernal

Ricardo Bernal

Profesor Investigador en la Universidad La Salle. Doctor en Filosofía Moral y Política por la UAM-I con estudios de doctorado en la Universidad Paris VIII. Editor responsable de Logos Revista de Filosofía de la Universidad La Salle. Ha coordinado los libros El Derecho contra el Capital (Contraste, 2016) y Reconocimiento, justicia y paridad participativa (Parmenia, 2019).