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¡Cuidado! Se pueden pasar al otro bando

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Jesús Esquivel
Corresponsal de la revista Proceso en Washington
@JJesusEsquivel

 

¡Cuidado! Se pueden pasar al otro bando

 

Las inconformidades de elementos de la Policía Federal (PF) con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para integrarse a la Guardia Nacional (GN) no son un asunto menor que se resuelve con imposiciones, salarios y compensaciones.

Los policías que se han salido del redil exponen un asunto delicado que el gobierno de AMLO no contempló cuando decidió conformar la GN. Era necesario y urgente limpiar a la PF de la plaga de corrupción, y eso no se resuelve con cambiarles el uniforme.

Son muchas las historias, denuncias y evidencias de la corrupción, el abuso de poder y las violaciones a los derechos humanos cometidas por elementos de la PF, que fueron palpables por la belicosa guerra contra el narcotráfico que lanzó Felipe Calderón y que profundizó Enrique Peña Nieto.

Alinearlos y conformarlos no será cosa de negociaciones respecto a derechos y condiciones laborales. Mucho menos de la incorporación de Calderón como su representante sindical, como sugirieron unos pocos.

El expresidente quiere llevar agua a su molino y varios policías federales le han puesto la mesa para ello.
AMLO debe tener muchísimo cuidado para encontrar la solución adecuada y correcta a la disputa. La brújula del gobierno federal no puede perder la ruta. Es sabido en todo México que muchos ex policías federales se han integrado al crimen organizado, a los cárteles del narcotráfico, a bandas de secuestradores, extorsionadores y simples ladrones. Muchos elementos de la PF conocen la minucia de las estrategias nacionales del combate al trasiego de drogas.

Los cárteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, Juárez, del Golfo, Tijuana y todos los demás han tenido en sus filas a policías federales en funciones que ejercían un doble papel o a desertores de las filas de la desaparecida institución modulada ahora en la GN bajo mando militar.

Como ejemplo de mi argumento mencionaré algo de lo que salió a la luz durante el juicio en Brooklyn, Nueva York, contra Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, uno de los líderes del Cártel de Sinaloa.

En grabaciones de conversaciones telefónicas que presentó el Departamento de Justicia para incriminar al acusado, se escuchó al capo sinaloense dictar órdenes a sus subalternos para que se coordinaran con los policías federales encargados de combatirlo, quienes al mismo tiempo eran sus empleados por estar en la nómina de pagos del cártel.

La época más negra de corrupción de la PF se vivió en el “Sexenio de la Muerte” de Calderón con Genaro García Luna como Secretario de Seguridad Pública y Luis Cárdenas Palomino como subalterno.

Subrayo una de las tantas realidades de corrupción en la PF con García Luna y Cárdenas Palomino: el caso y fiasco de la francesa Florence Cassez y su novio mexicano Israel Vallarta.

En esa guerra militarizada que inició Calderón y perpetuó Peña Nieto, las agencias federales de Estados Unidos, DEA, ICE, CIA y FBI, dejaron de confiar en la PF y se aliaron con la Marina y el Ejército.

La CIA esporádicamente, y la DEA también, consultaban a algunos elementos de la PF para sus objetivos contra el narco, no porque estuvieran limpios, sino porque los tenían ubicados como elementos corruptos al servicio de cárteles. Las entidades estadounidenses practican hasta ahora la contrainteligencia con los elementos corruptos de las agencias de seguridad de México.

Habrá tiempo y momento para abordar en detalle la descomposición de la PF en el sexenio pasado bajo el comando de su ex comisionado, Manelich Castilla Cravito. Son muchas, abundantes, las denuncias y quejas dentro de la PF sobre actos de corrupción y colusiones con el narco, con la anuencia de Castilla Cravito. Quienes lo señalan se han callado por temor a poner en peligro su seguridad y la de sus familiares.

Por el bien del gobierno de AMLO y por la seguridad del país, que la rebelión de la PF se resuelva adecuadamente. Los cárteles arriba mencionados serían los beneficiados si comienzan las deserciones y apuesto a que se aprestarían a reclutar a todos los descontentos porque les conviene para el negocio.

Una de las reiteradas recomendaciones que las agencias de inteligencia y el Departamento de Justicia han hecho por décadas a los gobiernos mexicanos es que paguen buenos salarios con las prestaciones sociales y médicas adecuadas a los elementos de las instituciones encargadas de combatir al narco, para prevenir que se corrompan.

Los inconformes de la PF se quejan precisamente de que con la GN perderán prestaciones y bajarán sus ingresos. A algunos de los pocos elementos eficaces y limpios de la PF, como el comisario Nicolás González Perrin, quien, por cierto, con su equipo capturó a “El Chapo” en Los Mochis y rechazó un soborno de varios millones de dólares para dejarlo en libertad, los castigan, los amenazan y los tienen en la banca.

 

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