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Ayotzinapa: 10 razones para seguir con la búsqueda por la verdad

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Ted Lewis

Director del programa de Derechos Humanos en Global Exchange

Twitter: @TedLewis3

Janice Gallagher

Investigadora Postdoctoral en el Instituto Watson, Brown University

@janicegallagher

Ayotzinapa: 10 razones para seguir con la búsqueda por la verdad

 

Recientemente, un reporte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le dio un golpe duro a la versión oficial del gobierno mexicano sobre los sucesos de Ayotzinapa.

Un grupo independiente de expertos (GIEI) apuntado por la Comisión rechazó los reportes del gobierno con respecto a los ataques el año pasado contra estudiantes no armados que resultaron en la muerte de seis personas y 43 desapariciones forzadas.

El reporte señala la coordinación entre la policía local, estatal y federal y el ejército durante los ataques al igual que la obstrucción de la justicia por parte de autoridades oficiales.

A continuación, 10 puntos que merecen ser resaltados del reporte de 560 páginas de los expertos:

  1. Sí, fue el Estado. Las propias fuerzas policiales del estado fueron las que asesinaron a seis personas y rodearon a más de 40 la noche del 26 de septiembre del 2014. A pesar de que se alega la participación de un cártel de drogas (afiliado con la policía) es indisputable el hecho de que miembros de dos grupos policiales locales cometieron esta violencia.

Lo que queda a debatir es la participación de autoridades federales -específicamente la policía federal y el Ejército. El grupo de expertos encontró que fue la policía federal la que detuvo a uno de los cinco autobuses en los que viajaban los estudiantes -algo que el gobierno niega-. También encontraron que el Ejército estuvo involucrado en el monitoreo de los movimientos de los estudiantes y que miembros de inteligencia militar estuvieron presentes en dos lugares donde los estudiantes fueron asesinados y desaparecidos esa noche.

2) Los estudiantes fueron acosados y asesinados o desaparecidos por fuerzas policiales locales. Cuando los estudiantes intentaron regresar a su escuela, que quedaba a 90 minutos de donde estaban, oficiales policiales locales y federales bloquearon su salida y los atacaron. La policía y el Ejército siguieron los movimientos de los estudiantes a lo largo de la tarde del 26 de septiembre y se cree que observaron sus movimientos desde que salieron de su escuela a las 6pm hasta que fueron atacados por primera vez a las 10pm -y hasta que los ataques terminaron después de la medianoche-.

En un caso, los estudiantes se encerraron dentro de uno de los autobuses después de haber sido detenidos y rodeados por los policías. Después, las autoridades tomaron ramas de árboles cercanos, rompieron las ventanas de los autobuses y echaron gas pimienta dentro. Los estudiantes salieron de los vehículos con sus brazos alzados y fueron forzados a acostarse en el piso. La policía municipal y federal desapareció forzosamente a todos los estudiantes que iban en este autobús mientras que la inteligencia militar observaba.

3) El ataque fue coordinado y sostenido. Los eventos no involucraron una sola ola de violencia sino que se llevaron a cabo a lo largo de tres horas en nueve lugares distintos.

El ataque tampoco fue caótico. Diferentes cuerpos policiales y militares estuvieron en comunicación constante a lo largo de la noche y el grupo de expertos sospecha que un policía en el centro de Iguala estaba enviando órdenes a los diferentes grupos actuando. Los registros de los comunicados de esa noche, llamados C4, desaparecieron durante el ataque y hay varias explicaciones para esto. Puede ser que hayan estado en comunicación a través de redes encriptadas o tal vez la Secretaría de la Defensa Nacional tiene estos registros bajo su control.

En ningún punto intervinieron el ejército o la policía municipal y estatal para proteger a los estudiantes y civiles. En un caso reportado ampliamente se documenta que miembros del ejército se negaron a ayudar a un estudiante que fue herido con una bala en la cara y que estaba intentando ir a una clínica para conseguir atención médica.

4) Los estudiantes querían recaudar fondos para organizar su transporte, no para interrumpir un discurso.

Los estudiantes tenían planeado tomar varios autobuses de forma pacífica en la noche del 26 se septiembre y después pedir donaciones a automovilistas manejando pasando por la carretera.

El grupo de expertos reportó que la práctica de tomar autobuses y recaudar fondos de automovilistas “ha sido costumbre entre las diferentes normales en México” y había sucedido por años sin violencia, arrestos o cargos legales. Las compañías de autobuses implementaron reglas generales para sus conductores en respuesta a estas prácticas y establecieron que les seguirían pagando su sueldo en el caso de que sus autobuses fueran tomados, bajo la condición de que se quedaran con los vehículos.

A pesar de los reportes iniciales en el sentido de que los estudiantes querían interrumpir el discurso de la esposa del alcalde cuyo hermano es un líder del grupo criminal Guerreros Unidos, el hecho es que su discurso ya había terminado cuando los estudiantes llegaron a Iguala.

5) Se ha demostrado que la explicación que dio el Estado para las desapariciones de los estudiantes que fueron incinerados en el basurero de Cocula es falsa y científicamente imposible.

En enero del 2015, Jesús Murillo Karam que era entonces Procurador General de la República, declaró que el gobierno había resuelto el caso. La “verdad histórica” era que la policía municipal había entregado a los 43 estudiantes a miembros de Guerreros Unidos quienes después los mataron e incineraron sus cuerpos en el basurero de Cocula.

Uno de los expertos en el grupo, José Torero, dijo que la destrucción de los 43 cuerpos en un basurero al aire libre hubiera requerido muchas condiciones que no se presentaron tales como más de 30 mil kilos de madera y cientos de toneladas de llantas, temperaturas muy altas que hubieran incinerado la vegetación alrededor (algo que no pasó) y fuego que hubiera seguido quemando por más de dos días -mucho más tiempo de lo que afirman los testigos-. Además, una fogata tan grande hubiera producido una nube de humo que hubiera sido visible a kilómetros de distancia. Sin embargo, ningún local afirmó haber visto algo parecido.

6) La investigación oficial ha sido desacreditada por sus errores, mentiras y destrucción de evidencia, al igual que el uso de tortura para obtener testimonios. Todo empezó cuando las autoridades identificaron unas fosas comunes que supuestamente contenían los cuerpos de las víctimas de Ayotzinapa. Una investigación más profunda encontró que esas fosas contenían restos de otras víctimas asesinadas.

Jesús Murillo Karam intentó mantener el control sobre el caso para evitar que estallara y se encargó de extender las mentiras y oficializar la versión de la quema de los cuerpos en el basurero de Cocula usando testimonios forzados. Esos testimonios son probablemente tan falsos como la historia completa.

Las palabras de las autoridades perdieron aún más legitimidad cuando se descubrió que varios videos grabados durante la noche de las desapariciones fueron enviados a agentes gubernamentales que estaban investigando el caso y después fueron destruidos.

7) El involucramiento de fuerzas estatales en desapariciones forzadas se ha vuelto práctica común. ¿Cómo pensaron que podían salirse con la suya con respecto a este ataque? Grupos de derechos humanos han estado documentando lo que llaman un “ciclo de impunidad y violencia”. En este ciclo, los índices de criminalidad siguen subiendo mientras que el sistema judicial fracasa en su deber de sancionar a aquellos responsables de los crímenes, especialmente si trabajan para el gobierno. La impunidad estimula a los criminales a seguir cometiendo crímenes. Este ciclo ha llevado a México a recibir el segundo lugar en un índice de impunidad mundial. Además, en una encuesta reciente, mexicanos reportaron que un criminal es imputado en sólo 7.5% de todos los casos.

8) El caso ha tenido un efecto desastroso en los sobrevivientes y las familias. El manejo inepto de las investigaciones y la falta de honestidad han acentuado el dolor vivido por las familias de los desaparecidos de Ayotzinapa.

En la conferencia de prensa organizada por las familias de Ayotzinapa después del reporte del GIEI, Mario César González Contreras, padre de uno de los estudiantes desaparecidos, dijo que “fue muy claro que todo lo del basurero de Cocula fue teatro gubernamental… la versión estatal de que nuestros hijos fueron quemados en el basurero ha torturado a las familias de los 43 desaparecidos”.

Otro miembro de familia agregó que “la primera muerte fue cuando supimos que nuestro hijo había desaparecido. La segunda fue cuando ellos [el gobierno] quisieron entregar las primeras fosas que encontraron. La tercera sucedió cuando encontraron más fosas; la cuarta fue cuando declararon que nuestro hijo había sido quemado en el basurero de Cocula”.

9) El contexto de la guerra contra las drogas ha generado corrupción y violencia. El estado de Guerrero, así como el resto de México, ha sido profundamente afectado por la guerra contra las drogas. Iguala, el lugar donde las desapariciones se llevaron a cabo, es un punto importante para el tráfico de heroína. Las dinámicas de la guerra contra las drogas han asegurado beneficios económicos del narcotráfico y han llevado al tipo de gobierno criminal que se ve en Guerrero. El reporte del GIEI ha recomendado investigaciones adicionales con respecto a la posibilidad de que uno de los autobuses tomados por los estudiantes haya estado cargado con drogas sin que ellos lo supieran. Según los expertos, esto podría explicar la ferocidad con la que fueron atacados.

Si esta teoría es cierta, las implicaciones sobre la naturaleza del Estado mexicano y Estados Unidos y su guerra contra las drogas tienen potencial explosivo ya que son agentes oficiales quienes cometieron los actos violentos y han dirigido todos sus esfuerzos a encubrirlos.

10) Este caso ha dado lugar a protestas masivas y el reporte podría prender de nuevo el fuego ciudadano. El caso de Ayotzinapa el año pasado generó una reacción violenta contra el Presidente Enrique Peña Nieto. Se llevaron a cabo marchas de solidaridad gigantescas en México y alrededor del mundo mientras que la reputación de Peña Nieto comenzó a decaer. Peña Nieto logró sobrevivir con apoyo de Washington pero este reporte le ha dado un nuevo golpe, al mismo tiempo que el peso se devalúa y la violencia causada por la guerra contra las drogas se incrementa. Los representantes de la comunidad de Ayotzinapa que hablaron en la conferencia de prensa invocaron el ejemplo de Guatemala, donde protestas ciudadanas lograron tumbar a un presidente corrupto.

Ted Lewis

Ted Lewis

Es educador, organizador y defensor de los derechos humanos; así como director de la ONG Global Exchange. Desde los años ochenta ha trabajado en promover los derechos humanos en América a través de la acción directa y la educación. Ha organizado numerosos actos de acompañamiento con un enfoque en derechos humanos, observaciones electorales y eventos de coalición sobre temas urgentes como los asesinatos derivados de la guerra contra las drogas, represión policial y violación a lo derechos de los migrantes.