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Aprovechar a los soplones

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J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

Aprovechar a los soplones

 

Washington – La restructuración del sistema judicial del país es fundamental para llevar a cabo la aplicación de una ley que vaya acompañada del combate a la corrupción y a la impunidad. La Fiscalía General de la República (FGR) enfrenta uno de los retos más grandes en la historia reciente de México al intentar concretar y procesar los casos recientes, pasados y hasta longevos casos archivados que heredó de la desaparecida e inoperante Procuraduría General de la República (PGR).

 

De entre estos expedientes a los que la FGR ha decidido darle seguimiento se encuentra el de Emilio Lozoya Austin por su participación en el caso de corrupción internacional a través de Odebrecht. El ex director de Pemex se encuentra bajo la lupa del fiscal general Alejandro Gertz Manero y este caso tiene el potencial de abrir la puerta al fin de la impunidad por corrupción que imperó en el sexenio de Enrique Peña Nieto. Para cumplir con el mandato judicial que el caso requiere, la FGR debe manejar con astucia y cuidado el asunto.

 

Ansiosos están los mexicanos que con su voto llevaron a la presidencia de México a Andrés Manuel López Obrador, de ver caer el primer pez gordo del corrupto sexenio de Peña Nieto. Lozoya Austin que podría ser el primero en quedar atrapado en las redes de la FGR, tiene miedo. Javier Coello Trejo, abogado del ex director de Pemex dio a entender que su cliente quiere cooperar con la FGR para esclarecer el asunto de Odebrecht. Es obvio que Lozoya Austin que ya se ve en la cárcel, no quiere ser la única víctima ni el chivo expiatorio de la ola de corrupción del sexenio en el que colaboró.

 

Si el exdirector de Pemex quiere hablar para echar de cabeza a otros ex funcionarios del sexenio del olvido, que lo haga, Gertz Manero debe tejer fino para que Lozoya Austin proporcione nombres y detalles de quiénes colaboraron en el caso Odebrecht, sin dejar de aplicarle un castigo ejemplar. ¿Se imaginan todo lo que Lozoya Austin debe saber de casos de corrupción en el gobierno de Peña Nieto?

 

Nos queda claro que Lozoya no se mandaba solo, y que en el caso Odebrecht debieron participar otros exfuncionarios de igual o más alto nivel que él, aunque es posible que en su determinación de no sacrificar a expresidentes por su filosofía del “perdón y olvido”, López Obrador no se quiera meter con Peña Nieto en el caso que Lozoya Austin lo delatara.

 

Como enemigo político de Luis Videgaray en el gabinete de Peña Nieto, Lozoya Austin podría revelarle a la FGR asuntos turbios del manejo de su rival al frente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, por ejemplo, el caso de corrupción que rodea a Videgaray en Chihuahua por los desvíos de recursos que se autorizaron para financiar campañas del PRI.

 

El exsecretario de Hacienda era técnicamente el poder detrás del poder de Peña Nieto, es decir, el hoy expresidente era monigote de Videgaray.

 

Jalar adecuadamente la hebra del caso Lozoya Austin podría desbaratar la red de impunidad con la que hasta ahora se ha cubierto Luis Videgaray. Si se logra llegar a ese punto, emergerían muchos nombres y muchos casos de la corrupción del sexenio de Peña Nieto.  Si se encarcelara y recuperara parte del dinero que se robaron los peñanietistas, la FGR ganaría la credibilidad que tanto necesita ante la ciudadanía. El fiscal general debe y tiene que actuar con absoluta independencia de López Obrador, tal y como lo establece el marco legal en el que se encuentra empotrada la FGR.

 

Que hable Lozoya Austin, hay que aprovechar al soplón.

 

En Estados Unidos el sistema judicial permite “acuerdos de cooperación” con criminales de la peor calaña que traicionan a sus comparsas de los delitos que se les imputan. Cuando legalmente un caso es expurgado en los Estados Unidos por acuerdos de cooperación, los delatores son etiquetados como evidencia de corrupción judicial, sin embargo, el Departamento de Justicia los aprovecha para que a cambio de aplicar sentencias ligeras o hasta exonerar a los delincuentes, pueda capturar a otras fichitas del mundo criminal. Un clavo saca otro clavo.

 

Qué no darían los mexicanos que necesitan un sistema judicial con credibilidad por ver en prisión a tantos exfuncionarios corruptos y sobre todo a uno, dos, tres, cuatro; los más que puedan, de preferencia, exintegrantes del gabinete de Peña Nieto.

 

Subrayo y enfatizo, hay que aprovechar al miedoso soplón que desea llevarse entre las patas a sus enemigos y a quienes lo apapacharon.

Jesús Esquivel

Jesús Esquivel

Periodista y escritor. Licenciado en Periodismo. Desde 1988 es corresponsal de la revista Proceso en Washington. Es autor de los libros "La DEA en México", "La CIA, Camarena y Caro Quintero", "Los narcos gringos" y "El juicio. Crónica de la caída del Chapo". @JJesusEsquivel