Un gran pendiente en Washington

Un gran pendiente en Washington

J. Jesús Esquivel
Corresponsal de la revista Proceso en Washington
@JJesusEsquivel

 

Un gran pendiente en Washington

 

Washington – Es imposible y además injusto exigirle al presidente Andrés Manuel López Obrador que en sus primeros 100 días de gobierno dé solución a todos los problemas que padece México.

Creo, incluso, que un sexenio no alcanza para corregir el desastre económico, de seguridad, de infraestructura, de derechos humanos y… mejor le paro de contar, que heredó AMLO de décadas de corrupción descarada, abuso de poder y omisiones durante las presidencias priistas y los 12 años que gobernó el PAN.

Sin embargo, hay asuntos que deberían ser atendidos de inmediato y que sí, por lo menos, podrían haber avanzado en 100 días.

Me sigue pareciendo inexplicable la amnistía que el presidente está dispuesto a otorgar a tantos maleantes que para robar se disfrazaron de políticos y gobernantes. Hay de rateros a rateros.

César Duarte Jáquez, el exgobernador priista del estado de Chihuahua, está acusado por el gobierno de Javier Corral de un saqueo al erario por más de 6 mil millones de pesos. ¡Una cantidad exorbitante de dinero!

Corral lleva dos años investigando y descubriendo las tropelías que ese delincuente priista cometió con la bendición de Enrique Peña Nieto, José Antonio Meade, Manlio Fabio Beltrones y Luis Videgaray.

Fueron en balde las presiones de Corral al gobierno de Peña Nieto para que hiciera algo por conseguir la extradición de Estados Unidos a México del exgobernador de Chihuahua.

Bajo el cobijo de Videgaray, primero como secretario de Hacienda y luego como canciller, las quejas y exigencias del gobernador panista de Chihuahua cayeron en saco roto. Videgaray no movió un dedo para empujar ante el gobierno de Donald Trump, al que parecía servir y no al de México, la captura y extradición de su amigo y protegido, que robó las arcas del erario chihuahuense.

Duarte Jáquez vive tranquilo y gastando dólares en El Paso, Texas, al otro lado del río Bravo, frente a Ciudad Juárez.

Ante las autoridades migratorias, el ratero priista procesa su solicitud para hacerse residente permanente en los Estados Unidos, aprovechando la nacionalidad de ese país que tiene una de sus hijas. De conseguirlo, se dificultaría su extradición a México para enfrentar a la justicia por los delitos que cometió.

En el arranque de la presidencia de AMLO y desde que era presidente electo, Corral afirmó que el nuevo mandatario le había prometido hacer lo que fuera necesario para que Duarte Jáquez fuera enviado a México.

En una entrevista para Proceso, Martha Bárcena, la embajadora del gobierno de AMLO ante el de Trump, me dijo que una de las prioridades de su misión en Washington sería acelerar el proceso del exgobernador de Chihuahua.

Ni AMLO, ni Bárcena ni el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, han hecho nada. No han presionado al Departamento de Estado para que haga lo mismo con el de Justicia y éste ordene la captura de Duarte Jáquez con fines de extradición.

Sinceramente, no veo dificultad en levantar el teléfono o ir personalmente (en el caso de Bárcena) y hablar con el Departamento de Estado, aunque sea para recordarle que siguen pendientes las solicitudes sobre un criminal que vive quitado de la pena en El Paso.

Por la salud mental y política de los mexicanos, la Cuarta Transformación no puede ni debe aplicar el perdón y el olvido a un sinvergüenza de la calaña de César Duarte Jáquez. Si hay alguien que merece estar tras las rejas es el exgobernador de Chihuahua. Si no lo creen, pregunten a las comunidades indígenas de la sierra de ese estado, que siguen viviendo en condiciones paupérrimas por la pobreza.

 

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