Una emergencia sin emergencia

Una emergencia sin emergencia

J. Jesús Esquivel
Corresponsal de la revista Proceso en Washington
@JJesusEsquivel

Una emergencia sin emergencia

Washington – La emergencia nacional declarada por Donald Trump debido a la presunta crisis humanitaria y de seguridad en la frontera de Estados Unidos con México, reitera la terquedad del mandatario y la urgencia que tiene de cumplir una promesa electoral en su afán de reelegirse en noviembre de 2020. Tan obvia es la última falacia de Trump que sus correligionarios republicanos en el Capitolio de Washington se aprestan a votar a favor de un proyecto de ley patrocinado por los demócratas para revocar la orden ejecutiva.
En la frontera con México no hay amenaza de una invasión de migrantes a los Estados Unidos, y sí, sí hay toneladas y toneladas de drogas a la espera de ingresar al mercado estadounidense.
Los criminales y dueños de los narcóticos se burlan de la emergencia de Trump. El presidente se equivoca al pensar que con un muro los detendrá. Lejos está de sus ideas para lema de campaña de reelección abordar el problema de consumo y demanda de enervantes de la sociedad de su país desde otra perspectiva.
Trump no ha movido un ápice a su gobierno para enfrentar un grave problema de salud pública y educación como es el de la drogadicción.
La Casa Blanca ya anunció que Trump usaría por primera vez en su mandato el poder de veto si el Congreso aprueba la legislación para revocar la emergencia nacional, pero el gobierno del estado de California, en una acción conjunta con otras seis entidades por ahora, prepara una demanda en cortes federales para congelar la medida unilateral de la emergencia nacional.
La orden ejecutiva le permite a Trump echar mano de unos 6 mil millones de dólares que no le aprobó el Congreso para el muro.
El mandatario pretende destinar 8,075 millones de dólares pare edificar 370 kilómetros de valla de acero en la frontera con México, y el Capitolio sólo autorizó 1,375 millones de dólares para 88.5 kilómetros.
Se avecina un litigio largo y tedioso en cortes federales por la emergencia nacional de Trump. La Casa Blanca apelará la intervención de la corte federal para detener su proyecto y el pleito se extenderá hasta terminar en la Suprema Corte de Justicia.
En plena temporada electoral por la disputa presidencial en los comicios de noviembre de 2020, los deseos de Trump podrían quedar congelados. El presidente tiene la autorización del Congreso para los 88.5 kilómetros de muro que usará como plataforma electoral y para decir que él cumple pero que los demócratas le impiden cumplir con todo lo que prometió. La emergencia nacional es un juego sucio pero no ilegal, porque a Trump la Constitución de su país le da la prerrogativa de instrumentarla.
Los demócratas podrían tenerlo en sus manos, pero, aunque suene increíble, Trump tiene posibilidades de reelegirse.
Hasta ahora no se ha ventilado a ningún demócrata que pueda arrebatarle la Casa Blanca. Falta mucho para el 2020. No obstante, el abanderado o abanderada presidencial de los demócratas debe usar el tema del muro para contrarrestar a Trump y no se requiere de mucha ciencia para lograrlo. No importa que sean 88 o 370 kilómetros de muro de acero o de concreto, la mentira de Trump a su base electoral sobre la supuesta emergencia nacional se puede derrumbar con un hecho irrevocable: ni el gobierno ni la ciudadanía de México pagarán el costo de la muralla; los 1,375 y los otros 6,000 millones de dólares que Trump quiere gastar saldrán indiscutiblemente del bolsillo de los estadounidenses.
Simple: Trump incumplió su promesa de construir un muro pagado por México y los mexicanos.

 

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