La mexicana que enfrentará a Trump

La mexicana que enfrentará a Trump

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

La mexicana que enfrentará a Trump

 

Nueva York – Martha Bárcena, además de convertirse en la primera mujer en representar a México ante el gobierno de Estados Unidos, tendrá la difícil tarea de enfrentarse directamente a los exabruptos políticos y berrinches electorales de Donald Trump.

Este lunes 17 de diciembre, sin el menor contratiempo, el gobierno de Trump dio el beneplácito a la postulación que le hiciera a Bárcena el presidente Andrés Manuel López Obrador, para ser la representante de su gobierno en Washington.

Diplomática de carrera, Bárcena es actualmente Representante Permanente de México ante las agencias FAO, PMA y FIDA de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Aunque avezada en las relaciones internacionales, Bárcena tendrá la difícil misión de confrontar a la Casa Blanca cada vez que a Trump se le ocurra usar a México y a los mexicanos como blanco de sus ataques con propósitos electorales. De inmediato, a la próxima embajadora le corresponderá atemperar las aguas por la crisis de los migrantes centroamericanos que se encuentran en la frontera norte mexicana.

Los miles de migrantes de los países centroamericanos que buscan asilo en Estados Unidos son para Trump una amenaza a la seguridad de su país e incluso, a las caravanas que conformaron como escudo para su seguridad en el peregrinaje hasta la zona limítrofe; las considera el mandatario vehículos eventuales de traslado de terroristas y asesinos.

Trump no quita el dedo del renglón de que México se haga cargo de los centroamericanos mientras a estos, a cuenta gotas; les permite ingresar a los puertos migratorios de la frontera sur de los Estados Unidos a presentar sus casos para pedir asilo.

Temporalmente quedó desechado -y por intervención directa de representantes de AMLO cuando era presidente electo- el deseo de Trump de firmar con México el Acuerdo del Tercer País Seguro (TPS).

Bajo ese tratado que el gobierno de Enrique Peña Nieto estuvo a nada de firmar con la Casa Blanca, Trump quiere que cualquier migrante no mexicano que busque asilo en su país; primero lo solicite a México.

Si las autoridades mexicanas le dieran asilo al peticionario, el beneficiado se debe quedar en México y posteriormente bajo otro proceso buscar lo mismo en Estados Unidos.

Para el caso de los migrantes a quienes México les negase el asilo dentro del TPS, la deportación a sus países de origen también correspondería a las autoridades migratorias mexicanas.

Tras la negativa de la firma del TPS el gobierno de Trump por medio del Departamento de Estado, asignó 20 millones de dólares al presupuesto de la llamada Iniciativa Mérida; herramienta bilateral para asistencia mutua en el combate al narcotráfico.

Con esos 20 millones de dólares, Trump busca que el gobierno de AMLO se haga cargo del costo de la deportación de los migrantes centroamericanos cuando se les niegue la asignación de asilo en Estados Unidos, o de su manutención en territorio mexicano mientras se procesa su solicitud en las cortes migratorias estadounidenses.

La embajadora Bárcena a su vez deberá abordar las relaciones con el Congreso estadounidense bajo su nuevo esquema de conformación a partir de mediados del próximo mes de enero.

La realidad política en Washington y de Trump será diferente con los demócratas al mando de la mayoría representativa en la Cámara de Representantes, por lo cual la próxima embajadora mexicana debe buscar más aliados en el Capitolio que en la Casa Blanca o el Departamento de Estado, claro sin obviarlos ni evitarlos.

En 2019 Trump comenzará a formar sus comités políticos para preparar su plataforma electoral con miras a su reelección en los comicios federales y generales de noviembre de 2020. En ese sentido, Trump reiterará su deseo y capricho de amurallar la frontera con México, al tiempo que los demócratas en el Congreso se aferrarán a hacerle la vida imposible al mandatario en este y en cualquier otro ámbito.

Sin tomar en cuenta la muy escueta posibilidad de que a Trump los demócratas lo sometan a juicio político por el caso Rusiagate, el gobierno de AMLO estará obligado a contrarrestar sus berrinches electorales con los que pretenderá llevarse entre las patas a México y a los mexicanos, y entonces será tarea y prueba altamente difícil para Bárcena, aunque al mismo tiempo una gran oportunidad para demostrar de qué está hecha y de que se acabó la era de la manipulación del norte.

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