Pistas en el juicio de El Chapo

Pistas en el juicio de El Chapo

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

Pistas en el juicio de El Chapo

 

Nueva York – Como espectáculo puede ser guión para una narcoserie, pero el juicio en Estados Unidos contra Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, amén de ser escenario de traiciones y mentiras, arroja pistas que deberían ser líneas de investigación y proceso judicial en México.

Cierto es que las acusaciones y declaraciones escandalosas de narcotraficantes y asesinos como Jesús Zambada García, “Rey”, sobre corrupción por narcotráfico en México son falacias ensayadas y engañosas. No obstante, son pistas valiosas para reducir la impunidad.

En la mente por naturaleza “sospechosista” de nosotros los mexicanos, no hay duda de que algunos funcionarios al más alto nivel y militares de élite en los sexenios de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón hayan recibido dinero del narco. Imaginamos manchas de esto hasta sobre la misma silla presidencial. La clave y punto álgido es demostrarlo.

De la sala del juez Brian Cogan, en la Corte Federal del Distrito Este en Brooklyn, Nueva York, donde se procesa a “El Chapo”, han surgido bombas noticiosas que trastocaron directamente a Peña Nieto, a Calderón y, de forma indirecta, a Andrés Manuel López Obrador.

“Rey”, hermano menor de Ismael “El Mayo” Zambada García, capo y jefe máximo indiscutible del Cártel de Sinaloa, desmenuzó con sus testimonios en tres audiencias el historial de corrupción e impunidad por narcotráfico en México durante la última década.

Jeffrey Lichtman, uno de los tres abogados que representan a Guzmán Loera, al exponer ante el jurado su argumento de apertura para la defensa en el juicio, ni lo dudó. Afirmó ante las 12 personas de las que dependerá el futuro inmediato de “El Chapo”, que “El Mayo”, no su cliente, es el verdadero jefe del imperio del narcotráfico. “Pagó cientos de millones de dólares” a Peña Nieto y a Calderón, sentenció Licthman.

El proyectil noticioso lanzado desde Brooklyn surtió el efecto esperado por la defensa. El que nada debe, nada teme, dice el refrán.

De inmediato, Peña Nieto y Calderón desmintieron al abogado.

No había necesidad, al que están procesando es a “El Chapo”, no a los ex presidentes, como lo aclaró el juez a los integrantes del jurado, desestimando y calificando de irrelevante el argumento de Lichtman.

En torno a la carrera delictiva de Guzmán Loera, la DEA creó todo un mito del hombre nacido en la ranchería de La Tuna. Desmitificarlo en la Corte de Nueva York es la misión de los abogados.

Consciente del efecto de las noticias fincadas en, digamos, verdades a medias, sobre la corrupción en México, la defensa de “El Chapo” que ya había advertido al jurado que usaría a los testigos de la parte acusadora para demostrar que su cliente no es el narco más peligroso de la tierra, metió otra puya. William Purpura interrogó al testigo y usando las declaraciones que este hizo al Departamento de Justicia cuando aceptó cooperar para incriminar a su ex socio, a cambio de la clemencia que no tiene garantizada para cuando lo sentencien, sacudió nuevamente a las esferas políticas mexicanas con las respuestas obtenidas.

Jesús Zambada García, quien no pudo ocultar su nerviosismo por la manera en que con sus propias declaraciones lo desmentía Purpura, reveló que entre los años 2005 y 2007, él, presuntamente a nombre de “El Mayo”, entregó dos maletas repletas con más de seis millones de dólares a Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública en el sexenio de Calderón y titular de la Agencia Federal de Investigaciones en el de Vicente Fox. “Rey” reconoció que en esos años hubo el rumor de que integrantes del cártel de los Beltrán Leyva juntaron 50 millones de dólares para dárselos a García Luna.

Faltaba otro dato más, que con sus preguntas Purpura sacó a relucir. “Rey” admitió que también pagó “algunos millones de dólares” a un funcionario de López Obrador cuando este era jefe del gobierno de la Ciudad de México, a un tipo de apellido Regino.

Gabriel Regino, que tal vez se sintió aludido, desmintió a “Rey”. Lo mismo hizo García Luna. Lógico, no esperábamos que se incriminaran.

Lo que sí aguardamos con ansia, por las promesas de López Obrador de que acabará con la corrupción y la impunidad (por encima de sus debilidades por perdonar y olvidar a corruptos y criminales), es que por lo menos y por la memoria de las decenas de miles de muertos y desaparecidos en la guerra contra el narcotráfico, dé seguimiento a varias de las pistas que seguirán brotando del juicio de “El Chapo” y escandalizando al país.

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