La importancia de vivir el duelo de una ruptura sentimental

La importancia de vivir el duelo de una ruptura sentimental

Claudia Soriano Segoviano. Psicoterapeuta Gestalt y Psicocorporal.

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La importancia de vivir el duelo de una ruptura sentimental

“El duelo es un proceso, no un estado.”

Anne Grant

Una ruptura sentimental, separarnos o perder a una pareja, generalmente es un suceso difícil, doloroso y complejo que nos trastoca la vida en muchos sentidos. De un momento a otro todo cambia y un torbellino de emociones nos envuelve y nos pone a girar.

Se experimenta como una pérdida de la cual muchas veces sentimos que no podremos recuperarnos, y en esos momentos es difícil creer que es posible rearmarnos, reorientar nuestra vida y que hacerlo depende de nosotros, de las cosas que hagamos y de las decisiones que tomemos.

Con mucha frecuencia queremos escapar de eso que sentimos, evadirlo, y buscamos muchas maneras de hacerlo, lo cual solamente posterga el inevitable duelo que hay que atravesar para realmente sanarnos. Pensamos en duelo cuando alguien muere, y claro que también una separación se da cuando nuestra pareja muere literalmente. Sin embargo las separaciones no por muerte, también requieren vivir un duelo.

Las circunstancias en las que se producen las rupturas tienen características diferentes, particularmente por la forma de ser, sentir, pensar y actuar de cada uno de los que forman la pareja. Pero independientemente de la forma en que cada persona lo experimente, lo que yo acostumbro recomendar es un tiempo de irnos hacia adentro, de permitirnos sentir y expresar todo lo que nos está oprimiendo y que aunque logremos disimularlo, tarde o temprano saldrá por otro lado.

Hay personas que acaban de vivir una separación y ya se están involucrando en otra con esa antigua creencia de que “un clavo saca otro clavo”, quienes se llenan de trabajo y ocupaciones para no pensar en “eso”, quienes se la viven en la fiesta con el anhelo de sentir una falsa alegría, o en su defecto de no sentir.

Perder esos significativos, importantes y profundos vínculos, con frecuencia puede sumergirnos en una falta de deseo y confianza en la vida. Procurar verlo como una fase transitoria, que en realidad lo es, lo hace mucho más llevadero y soportable.

Lo ideal para vivir un duelo es no resistirnos, no buscar víctimas o victimarios; es centrarnos solamente en nosotros y asumir y responsabilizarnos de nuestras acciones, nada más.

Y me gustaría recalcar que digo responsabilizarnos, no culparnos. Culparnos nos deja anclados, adheridos, resentidos y no resuelve nada. Hacernos responsables implica madurez y crecimiento.

Es importante recuperarnos, recoger nuestras piezas rotas y deshacernos de las que ya no nos sirven. Revisar qué pusimos y qué no pusimos nosotros para que esa relación terminara, ya que sólo de esa manera aprenderemos de esa dolorosa experiencia que tanto nos ha costado, y así dejar de seguir reproduciéndolo una y otra vez.

Todos los sentimientos que van surgiendo a lo largo de un proceso de duelo, son bienvenidos, no hay sentimientos buenos o malos. Lo dañino es intentar controlarlos, no reconocerlos o permanecer atados a alguno de ellos por más del tiempo necesario.

Pasar tiempo a solas, viajar, recapitular, escribir; hacer cosas que nos ayuden a conectar con lo que está pasando dentro de nosotros, y reencontrar esa brújula que nos dirá realmente lo que nuestro corazón anhela.

Y no hay prisa, es importante dedicarle a ese duelo el tiempo que necesite ya que a quien estás recuperando es a ti misma o a ti mismo, y eso definitivamente merece toda tu entrega.

Si requieres acompañamiento terapéutico para vivir un proceso de duelo con gusto puedo acompañarte. Sólo mándame un mensaje de whatsapp al 5522558651 para platicar y hacer una cita.

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