La rebelión de los médicos (1964-1965)

La rebelión de los médicos (1964-1965)

Dr. Nivardo S. Guzmán de la Garza.

Neumólogo (jubilado).

Exdirector Médico de los Hospitales Regionales de Minatitlán y Poza Rica, Ver.

Email: [email protected]

 

La rebelión de los médicos (1964-1965)

 

Mi formación como especialista la realicé en el Sanatorio Huipulco de Enfermedades pulmonares, hoy Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Dr. Ismael Cosío Villegas. La anécdota que narro se inició en noviembre de 1964, me encontraba cursando mi tercer año de residente en esa especialidad, cuando se inició un reclamo de los médicos Internos y Residentes que laboraban en el hospital 20 de Noviembre del ISSSTE, esto con la finalidad de que se les incluyera dentro de las prestaciones económicas de fin de año que recibirían todos los demás médicos que laboraban en esa institución.

 

Los médicos Residentes trabajábamos con horario de 36 horas laborales por 12 horas de descanso, recibíamos salarios indignos para nuestra condición de médicos titulados en etapa de especialización. Nos consideraban practicantes y nos trataban así, como estudiantes. No estaban creadas las carreras hospitalarias de especialización(1), tampoco existían las residencias para albergar residentes.

 

Los reclamos por reivindicaciones económicas y laborales de los médicos Residentes e Internos iniciaron el 26 de noviembre de 1964, un mes después inició también su gestión como Presidente de la República mexicana el licenciado Gustavo Díaz Ordaz, y con su llegada dio inicio una abierta confrontación contra el grupo de médicos residentes e internos. Limitados en número y con serias carencias socioeconómicas, el grupo de jóvenes en formación como especialistas, topamos con la cerrazón y el poder represor del presidente en turno.

 

La Asociación Mexicana de Médicos Residentes e Internos (AMMRI), captó rápidamente la simpatía y el apoyo del cuerpo médico de todo el país y también el respaldo del público en general que con indignación, repudiaba la postura intransigente y autoritaria de las autoridades federales que habían determinado el cese inmediato de todos los médicos que no levantaran el paro de actividades, paro que se había decidido unas semanas antes en todos los hospitales de México.

 

Frente a esta situación, y después de preguntarnos personalmente a cada uno de los siete residentes que laborábamos en el hospital, sobre nuestra postura en el conflicto, y de constatar que todos los médicos habíamos decidido no regresar a las guardias en esas condiciones, el día 16 de enero de 1965, el Dr. Ismael Cosío Villegas, director del Sanatorio Huipulco, leyó ante el pleno de la reunión el documento de su renuncia, donde señaló: “No estoy de acuerdo con el cese de los médicos residentes de la institución, porque constituye una represalia a su actitud para conseguir un mejoramiento de su injusta condición económica y social”.

 

Por ser el representante de los residentes del hospital ante la AMMRI, ese mismo día tuve oportunidad de leer en la sesión plenaria el documento que me había confiado el Dr. Cosío Villegas, al término de la lectura, una estruendosa y estremecedora ovación estalló durante cinco interminables e inolvidables minutos que aún me conmueven con gran emoción.

 

Esa misma tarde dimos a conocer la trascendental noticia en la sesión ordinaria celebrada en el Auditorio del Centro Médico Nacional del IMSS. A la renuncia del Dr. Cosío Villegas como director del hospital, siguió una avalancha de renuncias y paros de actividades en varios hospitales del país.

 

La respuesta del gobierno de Díaz Ordaz no se hizo esperar… Irracional, furibundo y terminante, la amenaza llegó para quedarse: “Cese y traslado de sus lugares de origen a todos los médicos en paro de actividades que no regresaran a laborar”.

 

Respondimos con marchas multitudinarias durante varios días y el día 18 de febrero de 1965, con un plantón frente a Palacio Nacional. Por la tarde de ese mismo día, un grupo de treinta médicos fuimos recibidos por el Presidente Gustavo Díaz Ordaz para ser “escuchados”, la reunión no fue nada tersa, inició un vocero de la Presidencia de la República advirtiéndonos “las reglas de la reunión”: sólo un representante iba a tener el uso de la palabra, debería explicar breve y con claridad nuestras peticiones, posteriormente hablaría el “señor Presidente”, nosotros escucharíamos en silencio sus comentarios e inmediatamente después terminaría la reunión sin preguntas ni comentarios.

 

Díaz Ordaz inició diciendo: “esto no va a sentar un precedente, deben dirigirse a sus autoridades locales, los asuntos y los problemas que yo atiendo, son muy otros”, sin embargo, sí sentó precedente. Las protestas y movilizaciones no cesaron, y el 8 de julio de ese mismo año, es decir, cinco meses después, nos volvió a recibir. En esa segunda reunión no pude asistir, para esa fecha, varios colegas y a quien esto escribe, habíamos sido cesados, a pesar de ello, de ese segundo encuentro surgieron las soluciones definitivas.

 

El resultado de este Movimiento Médico de Reivindicación fue el siguiente:

 

1.- Se reestructuraron las carreras de Especialización en todos los Hospitales.

2.- Se establecieron programas de Educación Médica Continua en Unidades Hospitalarias.

3.- Se Construyeron habitaciones para los médicos de guardia.

4.- Se mejoró notablemente la alimentación para los médicos de residentes.

5.- Se nos empezó a contratar y a remunerar económicamente como médicos en etapa de formación.

 

El movimiento médico de esos años, fue para muchos, el inicio de una rebelión gremial, pero también fue una rebelión popular que creció rápidamente, particularmente por la opresión prevaleciente en el país, con limitaciones absolutas para manifestarse, y con enormes carencias económicas. Eran otros tiempos, y la inspiración en la revolución cubana, que recientemente había triunfado, eran ejemplo a seguir para los jóvenes.

(1) En esos años sólo existía la carrera de especialización con programas bien estructurados en los hospitales de Nutrición, Cardiología e Infantil.

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6 Comments

  1. Luz

    F E L I C I D A D E S; por ser y hacer; por el orgullo de su profesión« y, sobre todo: Por no tener los ojos cerrados, la apatía y sumisión con la q hoy viven la clase trabajadora, profesionistas, técnicos mano de obra mexicana; y un prolongado etc etc

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  2. Maru Bustos

    Saludos Dr Nivardo desde Queretaro. Muy interesante lo aqui descrito; tuve la dicha de ser alumna del MAESTRO ISMAEL COSSIO VILLEGAS en la cátedra de Neumologia en la UNAM. Creo que solo agregaría que al Maestro , por este movimiento, le prohibieron el ingreso a los hospitales quedando solamente con las cátedras. Un gran personaje.

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