AMLO en su laberinto

AMLO en su laberinto

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

AMLO en su laberinto

 

Washington – Con tantos millones de mexicanos hundidos en la pobreza, con los constantes y repetidos escándalos de corrupción e impunidad en el gobierno de Enrique Peña Nieto; se requiere ser ciego, sordo y vivir en un laberinto para no aceptar que México está en crisis.

La posición inicial de reconciliación y redención que asumió Andrés Manuel López Obrador luego de ganar las elecciones del 1 de julio sacudió a sus huestes y a una enorme parte de la población que votó por él por la esperanza tan anhelada de que generaría el cambio.

Este fin de semana AMLO al ser cuestionado sobre el caso de corrupción por desvió de dinero en la Sedatu a cargo de Rosario Robles Berlanga, dijo que la ex perredista era un chivo expiatorio.

La defensa de AMLO a un personaje tan controvertido como Robles Berlanga quien acarrea otra denuncia de malversación de fondos del erario cuando era la mandamás en la Sedesol, además de insólita, ofende.

La ex jefa del gobierno capitalino no es mártir del gobierno de Peña Nieto. AMLO con el caso del chivo expiatorio nos da a entender que a Robles Berlanga, lo que queda de Los Pinos, la quiere mandar a la piedra de sacrificios para que cuando él asuma la presidencia el resto de los saqueos cometidos por los priistas que se van, se esconderán bajo la alfombra.

En medio de tanta pobreza no se puede perdonar ni olvidar una falta de esa magnitud. La impartición equitativa de justicia es un reclamo natural de todos, a Robles Berlanga se le debe investigar a fondo por las denuncias de corrupción en la Sedatu y Sedesol.

Si las pesquisas la redimen, entonces sí, la pobrecita ex pareja sentimental del empresario argentino y video-corruptor político del PRD, Carlos Ahumada; es una víctima y payaso de un circo.

Extraña, por otro lado, que AMLO con su larga experiencia de candidato presidencial y por sus recorridos a todos los municipios de todos los estados de la república y tras años de sus constantes denuncias de la miseria que azota a regiones enteras, manifieste que el 1 de diciembre recibirá de Peña Nieto a un México sin crisis financiera ni política.

De la crisis de inseguridad, ni hablar; nuevas narcofosas en Veracruz, Ciudad Juárez bajo el fuego y control de narcos y las ejecuciones en Garibaldi, son atisbo de la tarea que tiene AMLO, pero, la crisis política es gigante; Rosario Robles, Javier y César Duarte, Odebrecht, el NAIM, el tren rápido de Toluca a la Ciudad de México; etcétera, etcétera.

En un par días y posiblemente luego de reflexionar respecto a la realidad de los mexicanos, AMLO cambió y se fue al extremo, afirmó que la nación está en bancarrota y que trabajar en la recuperación limitará y tal vez socavará sus proyectos y promesas de reforma y de cambio.

Es de sabios cambiar de opinión y corregir. No obstante, AMLO confunde y decepciona con su cantinfleo, sus virajes suenan a las aberrantes justificaciones del priismo y panismo a sus errores políticos y de abuso de poder que nos tienen empantanados.

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