Veracruz: la trilogía del horror (Margensur)

Veracruz: la trilogía del horror (Margensur)

Alejandro Saldaña Rosas

Académico. Director de Desarrollo Económico del H. Ayuntamiento de Xalapa, Ver.

Twitter: @alesal3 / Facebook: Alejandro Saldaña

 

 

Veracruz: la trilogía del horror

 

Fidel Herrera Beltrán, Javier Duarte de Ochoa y Miguel Ángel Yunes Linares: la trilogía de gobernadores que invitaron al horror a vivir en Veracruz y el horror se instaló a sus anchas. No sólo las cifras de muertos y desaparecidos hablan por sí mismas, o las de los secuestros y extorsiones, o las de robo con o sin violencia, o las de fraudes y desvío de recursos, también son elocuentes la devastación ambiental, la pobreza creciente, la huida de capitales y la fuga de talentos. La depredación de la trilogía del horror ha sido posible con la complacencia de las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, no de otra forma se explican las evidentes complicidades tejidas entre funcionarios estatales y federales, entre jueces y diputados, entre senadores y diputados locales.

De acuerdo con datos oficiales, entre 2006 y 2017 en el estado de Veracruz han desaparecido 3,600 personas (lo que de suyo constituye una cifra ominosa), sin embargo los colectivos de familiares estiman en más de 5 mil el número de desapariciones denunciadas y si se toman en cuenta los casos no denunciados la cifra se elevaría aún más, quizás incluso a más de 20 mil. Estamos ante una catástrofe humanitaria de enormes proporciones que ha dejado terribles secuelas emocionales, económicas y de salud en miles de familias veracruzanas. El próximo gobierno encabezado por Cuitláhuac García Jiménez tiene frente a sí un reto de enorme complejidad: localizar a miles de personas desaparecidas, dar paz a sus familias y garantizar la no repetición del delito.

Los últimos veinte años han sido muy largos y muy dolorosos en todo el estado, desde Pánuco en el norte hasta Minatitlán en el sur, desde las playas de Costa Esmeralda hasta las montañas de Zongolica, desde el trópico de Nanciyaga hasta el frío de Perote: no hay rincón de Veracruz en el que el horror no se haya hecho presente. El común denominador que corre a lo largo de estos casi veinte años es el estrecho vínculo entre las instituciones de procuración e impartición de justicia con la delincuencia organizada. Desde las épocas del Procurador Emeterio López Márquez en el sexenio de Fidel Herrera, del ahora detenido Luis Ángel Bravo Contreras durante el gobierno de Javier Duarte y hasta el actual Fiscal General del Estado, Jorge Winckler (hombre cercano al gobernador Yunes Linares), la impunidad ha sido el signo distintivo en la Procuraduría devenida en Fiscalía, lo que ha permitido que cientos, miles de policías de la Secretaría de Seguridad Pública hayan estado en la nómina de la delincuencia organizada. Por algo el Secretario de Seguridad Pública de Javier Duarte, Arturo Bermúdez Zurita, esté preso acusado de desaparición forzada (entre otros delitos); sin embargo no sería raro que saliera libre por inconsistencias legales en la integración del expediente en su contra.

El horror en Veracruz en gran medida ha corrido a cargo de policías, marinos y soldados, quienes al amparo de las instituciones de “procuración” de justicia han hecho del estado su coto de caza. Se ha documentado perfectamente bien que la policía estatal y su grupo de élite –la llamada Fuerza Civil- es la responsable directa de cientos, de miles de desapariciones forzadas; la responsabilidad policiaca es de tal envergadura que la misma academia donde se “capacitan” (conocida como academia de El Lencero) ha sido señalada como posible sitio en el que estarían enterradas más de 200 personas. La búsqueda de fosas y de cuerpos en El Lencero aún no ha concluido debido sobre todo a las innumerables trabas y obstáculos que las autoridades del gobierno de Veracruz han puesto a los Colectivos de familiares, pero la hipótesis que sostiene que allí se enterraron a cientos de víctimas de desaparición forzada se sostiene a través de múltiples evidencias, entre otras, los registros de actividad de sus teléfonos celulares.

El horror protagonizado por los gobiernos de Herrera, Duarte y Yunes ha convertido a Veracruz en una inmensa fosa clandestina. Para donde se escarbe es posible encontrar ropa, zapatos, credenciales, huesos, cráneos, restos humanos, personas arrebatadas a sus familias, historias truncas de un estado y un país que se caen a jirones. No sorprende por tanto el reciente “hallazgo” de la Fiscalía General del Estado en el predio El Arbolillo en Alvarado de 174 cuerpos y 32 fosas detectadas. Sorprende, y sobre indigna, que la Fiscalía encabezada por el torvo Winckler presuma como un logro lo que de suyo es profundamente lamentable y doloroso. La brutalidad del Fiscal para con los familiares de los desaparecidos es inaceptable y aún más, ilegal toda vez que la “noticia” del “hallazgo” se hizo de espaldas a los Colectivos y en total violación a los protocolos internacionales. El Fiscal Jorge Winckler, presto a exculpar a su jefe el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, se apresuró a decir que los cuerpos encontrados tenían una antigüedad mayor a dos años… ¿Cómo lo supo sin que los análisis forenses se hubiesen realizado? A todas luces se trata de una estratagema del aún gobernador por tratar de cubrirse las espaldas a menos de 90 días de dejar el cargo.

Hace unos días el alcalde de San Andrés Tlalnehuayocan (municipio aledaño a Xalapa) David Ángeles Aguirre declaró que su municipio ha sido usado “como tiradero de cuerpos” (http://www.avcnoticias.com.mx/noticias-veracruz/general/274852/tlalnehuayocan-es-un-tiradero-de-cuerpos-alcalde.html#.W5SA9m6pxvA.twitter). Habría que precisar que los cuerpos arrojados en Rancho Viejo y otras localidades del municipio también son de ciudadanos desaparecidos en Tlalnehuayocan, no sólo de personas ejecutadas en otros municipios. Insisto: para donde se busque van a encontrarse fosas clandestinas con miles de cuerpos.

La trilogía del horror en Veracruz constituida por los gobiernos de tres insignes priistas (uno de ellos oculto tras un velo azul): Fidel Herrera, Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes, es la causa de la desolación en miles de familias veracruzanas. La trilogía no actuó por cuenta propia: tuvo el respaldo de los gobiernos de Fox, Calderón y Peña.

El gobierno de Cuitláhuac García –con el respaldo del gobierno federal- deberá hacer frente a la peor crisis humanitaria en la historia de Veracruz. De la integración de su equipo de colaboradores depende mucho la capacidad para estar a la altura de las circunstancias. Las familias organizadas en decenas de Colectivos –y las no organizadas- exigen resultados.

 

 

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