Levadura y aditivos: responsabilidad social de las empresas en México (Margensur)

Levadura y aditivos: responsabilidad social de las empresas en México (Margensur)

Alejandro Saldaña Rosas

Académico. Director de Desarrollo Económico del H. Ayuntamiento de Xalapa, Ver.

Twitter: @alesal3 / Facebook: Alejandro Saldaña

 

Levadura y aditivos: responsabilidad social de las empresas en México

 

La que se ostenta como la empresa panificadora más grande del mundo, Bimbo, en días recientes estuvo en boca y en redes de todos a partir de un video en el que se aprecia a uno de sus empleados, repartidor, robando productos a un tendero. A partir de ese video, otros similares han comenzado a circular en las redes sociales evidenciando prácticas no sólo reproblables en el ámbito de la ética, sino merecedoras de sanciones jurídicas al tratarse de delitos. Ni los bajos salarios ni las condiciones de trabajo imperantes en la empresa justifican que los empleados roben a los dueños o encargados de tiendas y misceláneas: su conducta es a todas luces reprobable y merecedora de sanciones. Ahora bien, tampoco por unos cuantos empleados de dudosa ética es posible señalar a todos los trabajadores de la empresa como ladrones, ni tampoco a que sus acciones son expresión de las condiciones de trabajo imperantes.

Bimbo es la trasnacional mexicana quizás con mayor presencia en el mundo. De acuerdo a los datos proporcionados por la propia firma, está presente en 32 países, tiene más de 140 mil empleados, más de 59 mil rutas, más de 100 marcas, más de 3 millones de puntos de venta y ventas netas anuales por 14.4 mil millones de pesos (https://www.grupobimbo.com/es). Sin duda estamos ante uno de los grupos empresariales más grandes y consolidados de México. Al mismo tiempo, estamos ante un grupo empresarial fuertemente cuestionado tanto por su presencia monopólica, su (presunta) evasión de impuestos, su decidida contribución a la epidemia de obesidad y particularmente por su injerencia en contiendas electorales y en el escenario político del país. No olvidemos que su fundador y CEO durante cerca de cuarenta años, Lorenzo Servitje, fue uno de los más acérrimos opositores a Andrés Manuel López Obrador, particularmente en las elecciones de 2006 y 2012 (Servitje murió en 2017).

Con cerca de 5000 productos en el mercado (pan, pastelillos, botanas, barras de cereal, tortillas de harina, entre muchas otras) Grupo Bimbo es una de las empresas de alimentos más poderosas de México, sin embargo, la calidad de sus productos es muy cuestionable por la cantidad de azúcar, sodio, aditivos de todo tipo y conservadores que incluyen, algunos incluso prohibidos en otros países. La organización no gubernamental El Poder del Consumidor ha hecho análisis (radiografías les llama) del contenido de una serie de productos Bimbo que puede usted consultar en la siguiente liga: http://elpoderdelconsumidor.org/?s=Bimbo. Como observamos, los productos Bimbo podrían considerarse dañinos a la salud, dependiendo de la frecuencia de su consumo.

Otro rasgo que ha caracterizado a lo largo de los años a la empresa es su compromiso social con diversas causas e incluso su declarada responsabilidad social ambiental (http://www.responsabilidadsocial.mx/grupo-bimbo-reafirma-su-responsabilidad-social-ambiental/). A la luz de los estudios de El Poder del Consumidor (y otros más) cabe preguntarnos sobre la pertinencia de ostentar distintivos como el de Empresa Socialmente Responsable cuando a la vez los productos principales de la firma han sido señalados como dudosamente alimenticios (sino es que francamente perniciosos), o asumir responsabilidades ambientales al mismo tiempo de alentar monocultivos (trigo) en tierras no aptas para ello y con altas dosis de agroquímicos prohibidos en otros países.

Si Bimbo con su muy sofisticada mercadotecnia y publicidad (¿recuerdan el ¡Recuérdame! de los Gansitos Marinela?) va a continuar ocupando los estantes de tiendas y cooperativas escolares (contribuyendo a la obesidad infantil) es algo que no puedo establecer, sin embargo es pertinente recuperar su caso para reflexionar sobre el distintivo de Empresa Socialmente Responsable (ESR, que la firma ha sustentado a lo largo de muchos años): https://grupobimbo.com/es/sala-de-prensa/noticias/grupo-bimbo-recibe-el-distintivo-de-empresa-socialmente-responsable-por-17-0) y sobre su compromiso con el medio ambiente. Bimbo ha sido una ESR por diecisiete años consecutivos, lo que nos impele a revisar, así sea a vuelo pájaro, las condiciones exigidas para ostentar ese distintivo.

El distintivo ESR lo otorga el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), institución privada sin fines de lucro que de acuerdo a su normatividad y principios decide qué empresa es o no socialmente responsable. En otros países alcanzar un distintivo similar es motivo de largos años de trabajo y de un muy serio y profesional escrutinio público, en México se alcanza básicamente a través de la autoevaluación, como puede usted ver en la siguiente liga: https://www.cemefi.org/esr/images/2017/Manual%20de%20uso%20de%20la%20plataforma%20ESR.pdf. Si bien hay auditores externos que certifican los cuestionarios de autoevaluación, la empresa socialmente responsable en México se determina esencialmente por le respuesta a un largo cuestionario y las acciones derivadas del mismo.

De esta manera no sorprende que firmas como Walmart, CocaCola, Lala, Televisa, Nestlé o Bimbo ostenten el distintivo ESR, de acuerdo a los parámetros del CEMEFI. Al tratarse de una autoevaluación, la firma puede ajustar lo que sea necesario para alcanzar tal reconocimiento, por ejemplo: si el cuestionario pregunta si existe una persona responsable de la responsabilidad (valga la perogrullada) social empresarial y la respuesta es no… hay tiempo para nombrar a alguien encargado de cumplir el requisito y listo.

Toda vez que el distintivo ESR es en esencia filantrópico y voluntario, exime a las firmas del escrutinio público en profundidad y por ende, abre la puerta a la simulación. En otras palabras, es posible que empresas que presumen el distintivo ESR en México, en un contexto global no lo alcanzarían. En el México que deja Peña Nieto que una empresa sea socialmente responsable equivale a que en este año sus ejecutivos estén dispuestos a colaborar con la institución.

Bimbo es una gran empresa, ni duda cabe. Muchas generaciones de mexicanas y mexicanos han logrado trazar la historia de su vida a partir del empleo en esta firma, con todas las recompensas y sinsabores implicados. Pero el argumento de las fuentes de empleo generadas no puede ser óbice para cumplir con sus obligaciones fiscales, con sus empleados, con sus clientes y proveedores.

La ESR en México hasta ahora ha sido una carcaza insuflada –levadura pura, aditivos a modo- sin mayor compromiso, esto es: mucho ruido pero pocas nueces. En la cuarta transformación del país es ineludible hacer de la empresa privada, un objeto de escrutinio público.

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