Pragmatismo o inocencia

Pragmatismo o inocencia

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

¿Pragmatismo o inocencia?

 

Washington – La primera reacción de Andrés Manuel López Obrador ante los elogios de Donald Trump por su victoria electoral del 1 de julio fue pragmática y mesurada.

El augurio profesaba que el próximo presidente de México no cometería el error del servilismo a Washington que el gobierno de Enrique Peña Nieto adoptó como estrategia con el eterno aprendiz de canciller, Luis Videgaray desde que Trump llegó a la Casa Blanca en enero de 2017.

Recientemente el mandatario estadounidense cada que se acuerda de México no escatima en elogios a AMLO.

El multimillonario empresario que despacha en la Oficina Oval de la Casa Blanca es impredecible y un probado calculador de sangre fría para destruir a sus enemigos que no esperó ni 24 horas para actuar.

La misma noche que AMLO ganó los comicios Trump lanzó anzuelos y redes de hipocresía para atrapar un pejelagarto que da la impresión de estar picando la carnada.

Que AMLO antes de creer que vive una luna de miel con Trump, pregunte a Justin Trudeau de Canadá, o a Theresa May, de Gran Bretaña, por las puñaladas traperas que les ha dado el güero mandatario.

¿No me digan que Trump tiene amigos? ¡Tiene intereses!

Me cuentan fuentes confidenciales de ambos lados de la frontera que Trump en contubernio con el eterno aprendiz de canciller y su subalterno, Peña Nieto (una disculpa si me perdí en el orden jerárquico); ya prepara una gran sorpresa al próximo jefe del Ejecutivo de México.

Lo que puede asumirse como una venganza por la humillación de la derrota del 1 de julio por parte del sexenio que se va, puede ser par Trump la puerta para cumplirle a sus electores con miras a la reelección.

Las fuentes me indican que la negociación del Acuerdo del Tercer País Seguro para convertir a México en un filtro migratorio de Estados Unidos está bastante avanzada. De acuerdo a la información recibida, el eterno aprendiz de canciller y el embajador en Washington, Gerónimo Gutiérrez, están aferrados en aceptar la oferta del gobierno de Trump de que todos los extranjeros no mexicanos que busquen asilo en Estados Unidos por la razón que sea; primero lo hagan en México para así evitar que lleguen a la frontera sur de la Unión Americana.

El equipo de Videgaray niega de manera rotunda que siquiera esté negociando. La prensa estadounidense y su servidor en la revista Proceso (con pruebas en la mano) exponen lo contrario. Es más, los diarios The New York Times y este fin de semana pasado de manera particular The Washington Post, advierten que Videgaray y sus achichincles firmarían el acuerdo con Trump antes de que AMLO asuma la presidencia.

La información que me llegó por parte de las fuentes que conocen las negociaciones indica que Trump se quiere aprovechar de la sed de venganza y servilismo de Videgaray para sorprender a AMLO.

El gobierno estadounidense está dispuesto a invertir hasta más de 800 millones de dólares para que México cuente con la infraestructura, logística, personal y entrenamiento adecuado para convertirse en un Tercer País Seguro y filtro migratorio.

Ese es el truco. Firmado el acuerdo, dicen las fuentes, Trump se lo venderá a López Obrador como la prueba de que está dispuesto a cooperar con él e invertir en su proyecto de ayudar económicamente a los países de Centroamérica para disminuir la inmigración.

Eso no es todo, habrá incentivos para México si AMLO no disuelve el Acuerdo y por el contrario lo ratifica: Estados Unidos podría revisar la reducción al arancel que impuso a las exportaciones de acero y aluminio. Si no acepta el próximo presidente de México la panacea, las fuentes afirman que Trump se transformaría otra vez en Trump; imponiendo otros aranceles a exportaciones mexicanas e incluso sacando a su país del TLCAN y volviendo a tildar a los mexicanos de delincuentes, narcos y violadores (que lo volverá a hacer conforme se acerquen las elecciones estadunidenses de medio periodo del martes 6 de noviembre).

AMLO que asegura tener similitudes con Trump tiene dos vías para manejar la relación con Trump: el pragmatismo o la inocencia.

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1 Comment

  1. Guillermo

    Pragmatismo. No se le ve lo inocente a AMLO por los cuatro costados. No me parece que el comportamiento de Trump sea una celada para perjudicar a AMLO, ni menos que Videgaray pueda ser su cómplice en algo. Es cierto que a Theresa May no le ha ido nada bien con Trump últimamente, pero se lo tiene ganado. Quiere un Brexit descafeinado, condo no echarlo para abajo. Eso, es muy irritante para Trump en su cruzada “antiestablishment” y responde en consecuencia. Con Trudeau, no se a que se deba, pero debe de ser algo por el estilo. Las presiones sobre Trudeau de la porción neoliberal, deben de ser mucho muy poderosas. Con AMLO, aunque desde dos estrategias diferentes, ambos van en contra del mismo establishment, y solo por eso, Trump respeta a AMLO. De cualquier manera, Trump, siendo como es, le va a querer dar un trato méndigo a México y a AMLO, pero eso va a tener consecuencias. No serán los mismos comportamientos que el aprendiz de canciller ni de su jefe, o viceversa, quiene siempre pusieron los intereses del establishment por delante de los intereses nacionales. Trump no quiere fortalecer al establishment, quiere destruirlo, porque desde su óptica EEUU va a volver a ser grande de nuevo si los acaba, y si agrede a AMLO, que localmente tiene el mismo objetivo, pues va a perder a un posible aliado. A Trump me lo imagino haciendo locura y media, pero no me lo imagino dándose balazos en las patas.

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