A 50 años: el primer paso fue contundente (A bote pronto)

A 50 años: el primer paso fue contundente (A bote pronto)

Alejandro Mosqueda Guadarrama

Camarógrafo, editor y documentalista

Facebook: Moga Aleko

 

 

 

A 50 años: el primer paso fue contundente

Se están cumpliendo 50 años del movimiento estudiantil y popular de 1968, que demandaba fin a los cuerpos represivos, libertad de expresión y encaraba al autoritario Estado antidemocrático mexicano. El movimiento fue una expresión de la disidencia que era perseguida, reprimida, asesinada y encarcelada. Simboliza el despertar y la lucha de una parte del pueblo por mejorar las condiciones de vida y la lucha contra un régimen antidemocrático que ya estaba muy lejos de los mejores ideales de la Revolución mexicana de 1910.

Con antecedentes como el movimiento coprero, ferrocarrilero, el del magisterio y movimientos campesinos, el ‘68 estudiantil y popular rompió la atadura del miedo y se tomaron las calles como antes no se había visto. La respuesta del gobierno fue la represión descarada y brutal. Lugo vendría la búsqueda de otros caminos para terminar con ese régimen autoritario, clasista y antidemocrático y de nuevo la brutal represión y violación de derechos humanos. Así, el pueblo ha estado buscando caminos -una y otra vez-, y formas para cambiar la situación política y económica que lo tienen cada vez peor. Entre otros, con impacto nacional, hemos visto expresarse grupos armados de los ‘70, los intentos de paros nacionales, el Frente Democrático Nacional, el neozapatismo y otros grupos armados, e infinidad de luchas campesina e indígenas por sus derechos.

En la lucha contra los gobiernos que usurparon y detuvieron la Revolución mexicana, el movimiento del 68 marca un antes y después. La izquierda (en sus diferentes “perfiles” -marxistas, leninistas, trotskistas, maoístas, guevaristas, etc.) arrinconada y golpeada, buscó diferentes estrategias para avanzar en la construcción de cambio de gobierno y sistema.

Todas y cada una de esas luchas, regionales, estatales o nacionales, tienen el germen de la organización social: de la búsqueda de alternativas de autogestión y la generación de propuestas para mejorar la calidad de vida de la población que les da vida. Esas luchas que demandan justicia, respeto a su territorio, a su autonomía, a sus usos y costumbres, la presentación de los desaparecidos, democracia o libertad de presos políticos, son parte de un proceso que se ha ido tejiendo desde hace ya muchos años, con el trabajo de miles y miles de mujeres y hombres

El actual gobierno que encabeza Peña Nieto ha sido el total descaro de corrupción, impunidad, abuso y uso del poder en beneficio de unos cuantos. Ha llegado a extremos impensables. De todos los delitos de fraude, corrupción, malversación de fondos (o cómo usted le quiera llamar a todas esas raterías), no hay ningún detenido… ninguno. La impunidad al 100% sin rubor alguno. Es conocido que los funcionarios y políticos siempre salen muy ricos al final del sexenio, ya que siempre roban y se sirven del gobierno para hacer sus “negocios”, y este sexenio ha sido igual, pero en forma por demás insultante y cínica. Ha sido el “sexenio de Hidalgo”.

Ante este estado de cosas, la ciudadanía no pudo levantar un movimiento capaz de detener el saqueo y venta del país. Ha sido hasta el último año del sexenio que se fue fortaleciendo la opción del “voto” para botar a esa clase política, para cambiar de régimen, para construir algo diferente, para -por lo menos- empezar a desterrar la corrupción.

Desde hace al menos 18 años, Andrés Manuel López Obrador se ha convertido en un político opositor con tintes de izquierda -aunque no lo sea, ni tantito, para una de las izquierdas-, llegando a romper con el PRD -del cual fue uno de los fundadores- por su deslizamiento a la derecha y su abierto papel de palero del gobierno entreguista (avalar el Pacto por México, hizo evidente que habían dejado a un lado sus posturas políticas de izquierda). Se fue construyendo, AMLO, como un político al lado de las causas y demandas populares, con un discurso más a la izquierda que sus antiguos correligionarios, lo cual le ganó la etiqueta -mañosamente colocada por los poderes fácticos- como “un peligro para México.”

Su incansable caminar por todo el país y su permanente denuncia de los gobiernos del PRIAN de vende patrias y corruptos, lo colocaron como la figura que podría condensar el hartazgo popular y las luchas que buscan un cambio de rumbo en beneficio de la mayoría de la población… “de los más necesitados” dice. Una aplastante mayoría electoral se manifestó por AMLO, colocándolo como el candidato con el más alto porcentaje de votación a su favor, además de un total respaldo para sus candidatos a diputados, senadores y la mayoría en Alcaldías en la Ciudad de México y gubernaturas en disputa.

Minimizar la histórica votación a favor de Morena y de López Obrador, por considerar que “no es de izquierda”, y desdeñar o no reconocer lo que significa su triunfo, es algo miope y de limitada mira. Levantar la bandera de pureza ideológica, creo sólo llevará al callejón del sectarismo, cerrando puertas y anulando posibilidades para construir desde y con un pueblo que quiere cambiar su historia.

El aplastante triunfo de AMLO y Morena, tiene varios elementos que hay que tomar en cuenta, y uno de ellos es el largo caminar de millones de mujeres y hombres que buscan un mejoramiento de vida, un cambio de sistema, un gobierno que se maneje con justicia y que realmente atienda las demandas más sentidas del pueblo. El triunfo de AMLO no sólo se puede explicar por la voracidad, corrupción y violencia que los del PRIAN han solapado y alimentado.

La tradición fraudulenta fue frenada por la participación y el voto mayoritario a favor de la posibilidad de cambio. De otra forma, se hubiese repetido la historia: un fraude más -avalado por los partidos vividores del presupuesto-, con el beneplácito de la clase financiera y empresarial.

Los que quieren un cambio, más a la izquierda, ¿Esperan construir una vanguardia revolucionaria que encabece “la” revolución? ¿Y de mientras, es mejor tratar de construir desde el sectarismo? ¿Acaso no ha sido así -en muchos casos- los últimos 50 años?

Prácticamente se ha iniciado (a partir del 2 de julio) el cambio/relevo de gobierno y las expectativas son altas, lo cual como a ningún otro gobierno, lo deja bajo la lupa y la exigencia de propios y extraños… unos con la intención de abonar, otros con la de obstaculizar.

Los procesos sociales, de transformación, son largos, presentan varias aristas y ritmos. Ya veremos qué tal se pone este nuevo proceso que hoy se empieza dibujar.

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3 Comments

  1. Hugo

    Mantener la pureza ideológica es necesario, ante tanto capitalista arribista que solo son amloistas, cuando vieron que su barco que tomaron se les hundía; la masiva votación para morena, refleja el hartazgo de un pueblo por terminar con la corrupción e impunidad, más no, la terminación de la explotación; la izquierda necesita tener viva y clara su utopía de un cambio verdadero anticapitalista. Claro que a este nuevo gobierno, no se le puede pedir demasiado, dado que es solo un cambio cosmético del sistema, pues estuvo bien negociado con los que seguirán siendo los dueños del país, los capitalistas. Tenemos claro también, que ahora lo que se llevará a cabo es reducir la desigualdad social, no eliminarla, ni anunciando que es la cuarta transformación acabará con la explotación de toda la clase proletaria que voto por morena, pues será necesario seguir luchando para una verdaderamente transformación de la nación. Esta claro que debemos de construir, no desde el sectarismo, pero si desde la óptica de la lucha de clases, porque ésta sigue viva, como tu bien dices los procesos sociales de transformación, son largos y este sexenio próximo no dará para mucho, aunque el primer paso se acaba de dar. saludos.

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  2. Francisco Cervantes

    Gracias por la reflexión, buena revisión, en estos 50años, la ciudadanía somos otra, espero sepamos, tomar la responsabilidad que nos correspomde en estos nuevos tiempos.

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