Mapaches con pluma

Mapaches con pluma

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

Mapaches con pluma

 

 

Washington – El presunto e inminente resultado que se vaticina y huele para las elecciones presidenciales del 1 de julio, ha comenzado a generar en ciertos medios de comunicación, articulistas, columnistas y reporteros; cambios que a luz reflejan alineamiento por un descarado interés económico y servilismo ante el poder.

Por ejemplo, la televisora que se auto proclamaba como soldado del PRI y servidora incondicional de la presidencia, ante el fracaso de la campaña del candidato de ese partido, José Antonio Meade, ha dejado de darle voz a la guerra sucia que propagó hace seis y 12 años que señalaba a Andrés Manuel López Obrador como un peligro para México.

De por si en declive en teleaudiencia por falta de credibilidad  e imparcialidad en sus espacios de noticias y por dedicarse enteramente, hasta hace muy poco, a defender al gobierno corrupto de Enrique Peña Nieto; la televisora se quiere sentir parte de la mayoría de los mexicanos que cansados de tantos abusos abogan por un cambio con la posible elección del candidato presidencial y líder de Morena.

En las páginas de opinión de los llamados grandes periódicos nacionales que en su mayoría han sido históricamente tapetes del ocupante en turno de la silla presidencial, varios de sus articulistas y columnistas han comenzado el viraje hacia la bahía de sus conveniencias abandonando a sus viejos amigos y patrones políticos.

¡De pronto! Algunos de los auto bautizados líderes de opinión vieron la luz y descubrieron la podredumbre por corrupción en el sexenio de Peña Nieto y volublemente se quieren unir a la causa del posible próximo huésped por seis años de Los Pinos.

Sería un error de mi parte no reconocer que algunos “líderes de opinión” se mantienen fieles y firmes a la causa del apapacho a la corrupción e impunidad de este sexenio y los pasados.

Esta elección, como lo he repetido hasta el cansancio; demuestra que en nuestra jungla política ya no existen ni ideologías ni congruencia y mucho menos partidos políticos. En todos lados se cuecen habas y si no me creen miren a las plataformas y plantilla de candidatos a puestos de elección que hay detrás de la candidatura de López Obrador, de Meade y de Ricardo Anaya el abanderado presidencial del Frente.

La hipocresía de algunos elementos de mi gremio acrecienta el desprestigio de la prensa mexicana entre la sociedad.

No estoy diciendo que soy o que pertenezco a un sector puritano del periodismo, sin embargo, trabajo para una revista, Proceso; y colaboro con el noticiario por internet de Carmen Aristegui y en este espacio de Rompeviento TV, que han sido castigados, ignorados y siempre acosados por el poder de Los Pinos.

No somos los únicos que padecemos este mal, pero si de entre los muy pocos y a los que ahora los muchos por interés económico o personal se quieren o quisieran unir.

Lo que puedo garantizarles desde ahora es que los medios de comunicación para los cuales colaboro seguirán siendo contestatarios, exigentes de la rendición de cuentas gubernamental y cuestionado a los políticos y funcionarios públicos. Temo que los mapaches de la pluma se pongan al servicio de la presidencia ganadora y que esta los utilice para sin cuestionamientos ni cortapisas promover sus planes de gobierno.

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