¡Ya estamos hasta la madre!

¡Ya estamos hasta la madre!

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

 

¡Ya estamos hasta la madre!

 

Washington – Cada día aumenta el número de personas que se preguntan si ya es seguro el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones del 1 de julio.

Todo pareciera indicar que finalmente se le hará al tabasqueño, y aunque las encuestas no son el oráculo, en este momento colocan al candidato de Morena como el favorito.

En una nación con una democracia probada, la duda no haría sombra a la corriente de la tendencia electoral, pero en México esto no es así. Conociendo el historial de fraudes electorales cometidos por el PRI, e incluso lo ocurrido hace 12 años con Felipe Calderón, y ante el temor al poder de Los Pinos y su obstinación por hacer lo que sea con tal de que no llegue, muy pocos se atreverían a apostar por López Obrador.

No hablo de que el PRI lograría por medio de delitos electorales la victoria de su candidato. No, José Antonio Meade está eliminado. Hablo de la latente posibilidad de que en lo oscurito las fuerzas y poder de Enrique Peña Nieto le tomen la palabra a Ricardo Anaya, el candidato del Frente, para aliarse y hacer lo que sea necesario para evitar que gane López Obrador la silla presidencial.

No sería la primera vez que los mexicanos padeciéramos los estragos del engendro llamado PRIAN.

De lo que tengo certeza es de que si el 1 de julio se incurre en un fraude para contener lo que se ventila como inevitable, en esta ocasión los mexicanos no serán meros observadores y víctimas.

“El país no va a aguantar un fraude en las elecciones del 1 julio, la gente este muy enojada por tanta corrupción, inseguridad y violencia”, es el comentario común entre mucha gente después de hacer la pregunta sobre sí técnicamente el éxito de “El Peje” ya está amarrado.

Nadie anda incitando a la violencia si los vientos electorales cambian de rumbo. López Obrador puede ser su propio verdugo, y entonces sí Anaya tendría la oportunidad que por ahora se ve lejana.

Se viene el segundo debate del domingo 20 de mayo y Anaya querrá repetir como el menos malo. La guerra sucia contra el líder y candidato presidencial de Morena está en pleno apogeo; baste mirar los desplegados de los empresarios, los descalificativos contra el abanderado presidencial en las redes sociales e incluso, aunque menos significativo, lo que escriben algunos articulistas que se encuentran en la nómina de gobernantes y políticos.

Los que sienten miedo de que con López Obrador en la presidencia se acabarán sus privilegios, influencia, fortuna y fuero de impunidad, tendrían que estar más preocupados por lo que puede ocurrir en el país si a la mala se salen con la suya.

Acostumbrados a ignorar a una sociedad de la que han abusado para sentirse y hacerse dueños de la nación, a ese puñado de privilegiados les recomiendo en esta ocasión poner atención a un hecho ineludible: ¡YA ESTAMOS HASTA LA MADRE!

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