#NoAlPeriodismoSicario (Margensur)

#NoAlPeriodismoSicario (Margensur)

Alejandro Saldaña Rosas

Sociólogo. Profesor investigador de la Universidad Veracruzana

Twitter: @alesal3 / Facebook: Alejandro Saldaña

 

 

#NoAlPeriodismoSicario

 

 

El hashtag que da título a este texto es la respuesta de cientos de miles de personas al infame tuit de Ricardo Alemán en el que sugiere a los “chairos” asesinar al candidato Andrés Manuel López Obrador. La irresponsabilidad de Ricardo Alemán esta vez fue demasiado lejos: hacer una apología del asesinato es reprobable siempre y en cualquier circunstancia, pero en el contexto de las elecciones en nuestro país y precisamente en contra de quien encabeza las encuestas resulta un llamado francamente criminal. Toda vez que el llamado del periodista es constitutivo de delito, las autoridades judiciales están obligadas a intervenir.

No se trata de un asunto menor, ni mucho menos de una broma sin mayores consecuencias; tampoco es suficiente la disculpa ofrecida por el comunicador, quien por cierto debe aclarar porqué habla en plural: ¿de quién es vocero? ¿representa a algún grupo? ¿a qué grupo? Y si habla por sí mismo, ¿oye voces en la azotea? (https://www.youtube.com/watch?v=U4OVUDPSP8M).

El criminal llamado del periodista ocurrió unas horas después del asesinato del candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia” a la Presidencia Municipal de Tenango del Aire, estado de México, Adiel Zermann Miguel. El cuerpo del joven militante del PES fue localizado en Ixtapaluca (a pocos kilómetros de Tenango) con huellas de tortura y un disparo en la cabeza, de acuerdo con la información periodística disponible. Como es costumbre, las autoridades judiciales (del estado de México, en este caso) han iniciado las investigaciones correspondientes lo que significa que la maquinaria de la impunidad se ha echado a andar.

Si la etiqueta #NoAlPeriodismoSicario se cumpliera a cabalidad, en sentido estricto Ricardo Alemán (y muchos otros esbirros de la prensa) se quedaba sin trabajo: ningún medio de comunicación con mínimo rigor en su política editorial estaría dispuesto a contratarlo. Lo sorprendente en realidad no es que existan sujetos como Alemán, lo que indigna es que haya medios de comunicación que los prohíjen a la sombra de los inmensos chayotes que cultivan. Lo que hace Alemán dista mucho del periodismo en la medida en que se asemeja más a la vulgar propaganda que al digno oficio de informar. En esta tesitura, Ricardo Alemán está mucho más próximo a Goebbels que a Kapuscinski.

Ricardo Alemán pertenece a ese sector de “periodistas” bien maiceados por el poder que a falta de talento, oficio y ética recurren al histrionismo para atraer audiencias. A falta del rigor necesario para ejercer el periodismo, la opción más sencilla es la chacota: su menosprecio por el oficio se ratifica con sus constantes bufonadas (carentes de humor, por cierto). Insisto, lo que sorprende es que haya medios que le brinden espacios, posiblemente porque forma parte del paquete que integra los “convenios” con que se disfraza el embute o chayote.

La incitación a la violencia de Ricardo Alemán cae en terreno fértil: ante las evidencias del incesante avance de AMLO y las esmirriadas campañas de los otros candidatos y candidata, la tentación magnicida gana adeptos no sólo entre los grupos de poder que temen perder sus privilegios, sino también entre sectores de la población emponzoñados por las campañas de odio en contra del tabasqueño. No es un asunto menor ni debe soslayarse: las autoridades electorales y judiciales están obligadas a actuar de inmediato.

A menos de dos meses de la elección, difícilmente Ricardo Anaya o José Antonio Meade (menos aún Margarita o el mocha manos) podrán remontar la amplia ventaja que tiene López Obrador. La campaña de miedo no sólo ha sido infructuosa sino inclusive contraproducente en la medida en que da la razón al Peje en su hipótesis -ratificada en cada ataque- de la “mafia del poder”. Lamentables las campañas de los otros candidatos y la candidata que lo único que son capaces de ofrecer al país es miedo.

Por eso la tentación magnicida se acrecienta. Y por eso la responsabilidad de los medios de comunicación y los periodistas que allí trabajan es ineludible: o abonan a que el proceso electoral se desarrolle por la vía institucional (a pesar de que el propio INE socava sus fundamentos) o se vuelven cómplices del linchamiento. El país se encuentra sumido en una espiral de violencia desde hace al menos doce años, lo que menos necesita es un asesinato político similar al cometido en 1994 cuando desde las alcantarillas del régimen se ordenó ejecutar a Luis Donaldo Colosio.

Al momento de redactar estas líneas leo en las redes sociales que Televisa y Canal 11 decidieron dar por terminada su relación laboral con Ricardo Alemán. Milenio, hasta donde sé, no se ha pronunciado. Por increíble que parezca, el periodista sicario adjudica su despido a las redes sociales y lo define como un acto de censura. “Ganó el linchamiento y el reclamo de censura”, eructó Alemán en un tuit, sin asumir en lo absoluto su responsabilidad como comunicador ni reconocer la comisión de un probable delito (la autoridad se encargará de determinar si lo es). Ambos medios de comunicación, Canal 11 y Televisa, respondieron a la altura de las circunstancias; sin embargo, eso no les exime de su culpa por permitir y alentar que sicarios del periodismo ocupen sus espacios. No olvidemos que ambos medios son concesionarios de un espacio público, por lo que su responsabilidad ante el país es obligatoria.

Ricardo Alemán no es el único periodista sicario ni la exigencia que da título a este artículo es coyuntural: #NoAlPeriodismoSicario es una demanda imperativa en México. Las y los mexicanos no merecemos más miedo y confusión a la ya de por sí complicada cotidianidad que debe(mos) enfrentar. No basta con que Alemán haya sido despedido de dos espacios en televisión, es necesario que en los medios de comunicación y en las redes sociales cesen de inmediato los ataques, las calumnias, las agresiones de “periodistas” o “influencers” en contra de determinadas convicciones políticas o puntos de vista a contracorriente del orden establecido.

No basta con que Ricardo Alemán haya sido despedido de dos medios, si otros periodistas sicarios siguen disparando su veneno con total desvergüenza e impunidad. Allí siguen guarnecidos detrás de frondosos chayotes Pablo Hiriart, Carlos Marín, Yuriria Sierra, Ciro Gómez Leyva, Joaquín López Dóriga, José Cárdenas, David Páramo, Eduardo Ruiz Healy, “Callo de Hacha”, entre los más agresivos. No confundamos la crítica y la libertad de expresión con la mentira, la incitación a la violencia y la apología del cinismo.

 

 

 

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