El fraude nuestro de cada sexenio (A bote pronto)

El fraude nuestro de cada sexenio (A bote pronto)

Alejandro Mosqueda Guadarrama

Camarógrafo, editor y documentalista

Facebook: Moga Aleko

 

El fraude nuestro de cada sexenio

 

 

Mes tras mes vemos como las cifras de violencia, de todo tipo, aumentan de forma permanente. Es tan aterrador igual que la “normalización” que socialmente se le ha venido dando. Lo mismo ha venido pasando con los escandalosos y millonarios fraudes de funcionarios de todo nivel, así como desde instituciones gubernamentales se han implementado: la estafa maestra es uno de los más representativos ejemplos. De eso poco o nada se habla a menos que sea para atacar al contrincante por la presidencia, de cualquier forma no hay consecuencia alguna para los responsables. Con esta normalización del “todo es posible” y del “no va a pasar nada”, las cartas del juego electoral seguirán estando a favor de los grupos en el poder, incluso para implementar un fraude tan anunciado.

Aunque le pongan otros nombres (precampañas o intercampañas) las campañas electorales empezaron desde hace ya buen rato, y los “Debates” han arrancado con el resultado esperado: todos contra Andrés Manuel López Obrador, que representa una amenaza y peligro para la clase empresarial y política que se ha beneficiado a manos llenas de las Reformas y corruptelas impulsadas desde la Presidencia y avaladas por la mayoría de Diputados y Senadores.

El candidato más joven -y parece ser que el más mañoso y casi clon de Salinas en lo maquiavélico-, se abrió paso a para ser “el” candidato de su partido, a golpe de traiciones y hacerles “manita de puerco” a sus correligionarios. Todo esto, sabiéndose con acuerdos amarrados con Fernández de Cevallos, lo cual le brinda un asiento en la sala de Salinas de Gortari. Ricardo Anaya es el gran simulador y representante de una élite de mexicanos que se ven viviendo en EE.UU., pero que han decidido gobernar el país, para seguir enriqueciéndose con “negocios” y empresas poco o nada transparentes.
Tratando de bajarle puntos a Anaya, el PRI empezó a mover sus piezas para colocar al panista como otro corrupto más. La amenaza de ser llevado a juicio por la dudosa legalidad de la compra y venta de un terreno y luego compra de una nave industrial, se quedó en meras declaraciones y sin efecto alguno: ni le bajaron puntos y ni Meade subió. El asunto sirvió para que el gran simulador saliera con su lado brabucón (es el mejor personaje que le fluye) y colocarse como víctima del sistema y perseguido político, por ser él (según lo declara) el seguro ganador el 1 de julio. El PRI poco a poco le fue bajando y ahora poco o nada habla de ese asunto. Le hicieron un favor a Anaya que se fortaleció

López Obrador de poco a poco fue subiendo puntos en las encuestas, sacando una ventaja -hasta ahora- considerable. Se hablaba de que ya había alcanzado su máximo posible, sin embargo, aún subió más puntos en las ultimas semanas. Los focos rojos se prendieron en las cúpulas de poder político y económico que mal gobiernan el país. El primer “Debate” ofrecía la oportunidad de noquear al peligro-amenaza para sus intereses, AMLO; el “Debate” dejo ver que no acordaron una estrategia común, lo cual dio como resultado que “se les fuera vivo” el candidato de Morena… y si la habían acordado, entonces, les salió muy mal: López Obrador quedó bien parado y -a mi parecer- “sin ganar” fue el que salió más beneficiado.

El PRI con un candidato desangelado, frío y torpe orador ¿Qué se planteará ahora para ganar las elecciones? o por lo menos evitar que gane la Presidencia AMLO que políticamente le representa una propuesta disruptiva al sistema neoliberal imperante (versión mexican corrupt extreme) y una amenaza real a las estructuras corruptas de las cuales se valen para hacer sus multimillonarias raterías. ¿Qué harán con Meade? ¿Mantenerlo y por debajo de la mesa negociar el apoyo a Anaya? ¿Lanzar abiertamente una alianza -algo así como “la Patria es primero” anunciando que es por el bien del país todo- y que en los hechos sea Todos Unidos Contra Andrés Manuel? ¿O alimentar a los extremistas, fanáticos, fascistas de cualquier esquina del PRIAN, para animar una acción violenta, un atentado sin importar que coloque al país en el caos? Seguramente los fríos y oscuros pasillos del poder, viven días con mucho más movimiento de lo habitual. Hoy por hoy, no duermen los señores que han desangrado las riquezas del país y al pueblo de México; mienten una y otra vez, mientras siguen calculando el siguiente paso.

“Bonitas formas” tiene la democracia en México: los “Debates” los implementaron -eso dicen- para conocer propuestas, intercambio de puntos de vista y cuestionamiento entre los aspirantes a la presidencia… pero el “formato” no da para eso y el nivel de ellos mismos tampoco. Lo que si queda claro, de acuerdo a procesos anteriores, es que los “Debates” se han convertido en una herramienta para construir y justificar las decenas de horas y tinta en medios de comunicación, para levantar-vender-colocar-construir la imagen de algún candidato e inversamente proporcional atacar y denostar a otro (en este caso, ya sabemos a quién).

Faltan un par de “Debates” que podrían ser la mejor envoltura para crear-inventar un cambio -paulatino, pero inesperado- de escenario: AMLO pierde puntos, AMLO baja en las preferencias, AMLO se percibe como un peligro real para el desarrollo, etc., etc. No sería nada nuevo que eso suceda (es más, no tienen muchas opciones para inventar un su escenario ideal). En este punto es donde los medios de comunicación alineados al sistema, harán un trabajo de 24 horas tratando de manipular e impactar en el imaginario social.

Sin ser López Obrador un político que pretenda implementar un sistema contrario al neoliberalismo, ni mucho menos socialista, no representa a ninguna fracción de la burguesía financiera y clase política que se disputan el control y la continuación de la explotación y robo a la nación; sin ser AMLO un personaje que abandere las causas y planteamientos de la izquierda revolucionaria, es visto como la única posibilidad de frenar la ambición, la galopante violencia y corrupción (que como nunca, se ha convertido en el sello del sistema político mexicano). Para una gran parte de la población que no sabe de izquierdas y derechas, ni de sus matices, es AMLO la opción para empezar a girar el rumbo del país, incluso para sacarlo del hoyo en el que se encuentra.

Este proceso electoral -como tantos otros- no se ha distinguido por una lucha y planteamientos ideológicos claros desde la izquierda, de ser así, no estaríamos presenciando una alianza del PAN y el PRD. Lo cual es un reflejo del deterioro en el cual se encuentra ese partido que aún se dice de izquierda y que, por lo menos, su cúpula dejó de serlo desde hace mucho tiempo (algunos dirán incluso que nunca lo fueron). Ante la ausencia de ética y congruencia ideológica, es posible ver alianzas antes impensables. En México todo es posible, incluso que gane un candidato de la derecha que va abajo más de 10 puntos, y le levante la mano uno de izquierda con una sonrisa de total satisfacción por el triunfo logrado.
Siguen haciendo falta la coordinación de organizaciones sociales, ciudadanas, independientes, instituciones en manos de la ciudadanía, para limpiar este tipo de democracia y partidos vividores y corruptos. Por lo mientras seguiremos viendo como grupos de interés se arropan la representatividad de una parte de la sociedad, para velar por sus intereses de grupo y personales a nombre de “la sociedad civil”. Burdo y vergonzante es el ejemplo de “Ahora”, lo cual nos deja ver que es verdad: en México cualquier cosa puede suceder.

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