A tres meses de la intentona

A tres meses de la intentona

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

A tres meses de la intentona

 

 

 

Washington (apro) – En tres meses sabremos quién asumirá la presidencia del país y con ello iniciarán las reflexiones sobre lo que hizo y dejó de hacer el INE para contener lo que sí es seguro, la intentona de fraude electoral por parte del gobierno de Enrique Peña Nieto para impedir la victoria de Andrés Manuel López Obrador.

El Instituto Nacional Electoral (INE), con su aval a la candidatura independiente de Margarita Zavala, demostró lo que ya sospechábamos, que es una institución tendenciosa e incapaz de garantizar la limpieza e integridad de nuestros procesos democráticos.

No doy por sentado el éxito de López Obrador, faltan tres eternos meses y el candidato de Morena tiene una capacidad de autodestrucción incomparable. Lo que está garantizado para las elecciones del primero de julio es la intentona de intervención de los peñanietistas para desbancar a López Obrador, si es que no logran antes el objetivo con su guerra sucia que inició a la par de las campañas.

Sería iluso creerle a Peña Nieto que sacará las manos de las elecciones. El presidente carece de credibilidad, no le creemos. El PRI con el apoyo total de Los Pinos manipuló las elecciones en el Estado de México y compró votos de mexiquenses con lo que impuso a Alfredo del Mazo Maza como gobernador de la entidad. Algo similar intentara Peña Nieto el primer día del séptimo mes de este año.

José Antonio Meade, candidato del PRI, no tiene posibilidades de ganar la presidencia y menos unos comicios limpios y transparentes; en esto me atrevo hasta a apostar.

No asimilo como alternativa para el país a Meade con el statu quo en la impunidad y la corrupción. Ni Ricardo Anaya, el abanderado del Frente, es alternativa para un cambio.

Cambiar significa eso, cambiar. Ya probamos 12 años con el PAN en Los Pinos y el resultado sigue haciendo daño, un presidente ignorante y hoy enfermo del cerebro que socavó la esperanza democrática, y otro alcohólico y necio que dejó como saldo una estela de decenas de miles muertos e inseguridad por toda la nación.

El ejercicio democrático del regreso del PRI con Peña Nieto en la presidencia significó un retroceso a las prácticas malignas de la usurpación del poder, la corrupción y la impunidad.

Intentona de fraude habrá. Los mexicanos estamos solos. El INE no tiene la integridad ni la capacidad que requerimos para la limpieza y transparencia de unas elecciones de las que esperamos emane un cambio. Sí, queremos intentarlo de nuevo, un cambio más, ya que al fin de cuentas ese es el poder de las democracias, permitir a la ciudadanía cambiar a sus gobernantes y partidos cuando defraudan a la nación.

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