Sumergidos: pensar con las imágenes

Sumergidos: pensar con las imágenes

 Cristina Fuentes, académica de la Universidad Autónoma Metropolitana

 

 

 

 

Sumergidos: pensar con las imágenes

                                                                                                                                           Para mis alumnos y Guillermo del Toro

 

 

Cómo producir pensamiento crítico con las imágenes. ¿Se puede pensar con imágenes las reflexiones que una película suscita?

Considero que algunas películas contienen una lógica de pensamiento más interesante. ¿Cómo descubrirla?

En la película “La forma del agua”, además de la producción, el diseño de los escenarios, la música, los colores, las diversas temáticas, todos son elementos bellos. Al principio, los verdeazules como el agua por doquier logran que paredes, armarios, baños y cocinas viejas o deterioradas adquieran un tinte decorativo y se transformen en atmósferas, en superficies de formas sutiles y gestos delicados, en espacios propicios para los abrazos. Además, los personajes son entrañables, muy bien caracterizados en una vida cotidiana simple y llena de pequeños detalles que no solo los definen sino que te conectan con ellos. Bien por Guillermo del Toro, la belleza es lo vinculante según Han. Por ejemplo en las mañanas acompañas a la protagonista, Elisa, a echarle un vistazo a los aparadores de zapatos, antes de subir al autobús que la transportará lejos, a su trabajo, no sin antes seleccionar con ella la próxima compra. Además, vemos que le encanta la distribución del calzado dispuesto en estantes.

Nada de lógicas de compre ahora y pague después, pero sí presencia de pequeños encantamientos.

En las noches, con su vecino, ve películas musicales de la época, y se alejan un poco del mundo de los conflictos que revelan las noticias de la tv sobre los afrodescendientes que luchan en las calles de Estados Unidos por los derechos de la ciudadanía. Piensas en Martin Luther King, te ubicas en el contexto. Te sientas con ellos en un sillón y cenas corn flakes, gozas la sesión televisiva con los chistes, los comentarios de las escenas mezcladas de anécdotas del día de trabajo y eliges qué paso de baile imitar a ocho pies. Ambos son cómplices en busca del amor, reconocen sus deseos con todo el cuerpo, y sus diferencias; ella es una joven muda y el un hombre mayor homosexual, sensibles e inteligentes.

La historia se desarrolla a inicios de los 60 del siglo pasado durante la guerra fría entre EU y Rusia, en una ciudad americana a la orilla del mar que quiere ser metropolitana; llena de muelles, edificios y actividad urbana con transportes motorizados, cines y comercios. El conflicto está presente a través del espionaje científico.

Los detalles hacen el día. Ella despierta a la misma hora, apaga el despertador, pone a hervir huevos duros mientras se da un baño con placer cronometrado, elige y bolea los zapatos que calzará. Después hace el sandwich para compartir con el amigo algo del desayuno antes de salir al trabajo.  Otro detalle es el que representa la profunda soledad en las ciudades, retratada en una escena de la vida cotidiana, que parece sacada de un cuadro del pintor del realismo americano E. Hooper: un hombre muy gordo sostiene un gran pedazo de pastel sentado en una banca y solo, inerte, como esperando con quien compartirlo y sin haber podido encontrar más que unos kilos de más… Imagen que anuncia a un nuevo Penélope urbano al romperse los lazos comunitarios. La banca no está en un parque, sino en la calle, en la parada del autobús, frente a la circulación.

Los huevos los lleva la protagonista como almuerzo al trabajo en bolsa de papel estraza, que dobla y guarda con toda delicadeza después de utilizarla, bolsa que en su momento se convierte en un personaje más y que es ejemplo del movimiento rítmico por repetitivo de uno de los varios detalles expresivos, que advierten el paso del tiempo cotidiano en la película.

La anécdota principal es la lucha de ella por el trato a los otros como semejantes (como si quisiera pedirlo también para ella misma). La máxima expresión es el enamoramiento de Elisa, quien es una afanadora, miembro del personal de limpieza en un centro de investigaciones experimentales, de un pez-hombre que acaba de arribar al laboratorio. Pez-hombre encontrado en las aguas de Sudamérica, maltratado, encadenado por un espía americano despiadado, lleno de prejuicios y totalmente afectado. El pez-hombre era considerado y tratado por los amazónicos como un dios, quienes lo veneraban y le ofrecían con todo respeto ofrendas como frutos y flores por las cualidades que iremos descubriendo a lo largo de la película. Metáforas marinas de lo ancestral, como el “ajolote mexicano” que puede curar sus heridas, autoreproducir sus aletas en su medio, si es que las ha perdido, y metáforas de lo sagrado por sus cualidades de sanación y de un mundo lleno de cuidado de las energías para el bien común y la preservación de la vida.

Cuatro son los personajes que terminan siendo los involucrados en esta historia: el vecino, la amiga Dalila, Elisa y un espía científico ruso, quien los ayudará dándoles instrucciones sobre cómo crear el ambiente artificial propicio para conservar vivo al pez-hombre antes de regresarlo al mar. 

Regresaremos y seremos millones (parece ser una de las lógicas de esta película) después de la crisis en la que estamos y que parece la del fin de un mundo. Guillermo del Toro nos muestra que hay esperanza: los esclavos/trabajadores/empleados se emanciparán por los afectos, la sensibilidad, y regresarán más conscientes, dando un vuelco necesario hacia lo que son los valores más importantes, más profundos.

Del Toro pensó escenarios donde poner, expresar en gestos y pinceladas, su pensamiento en imágenes, y además de buenos personajes y anécdotas, está el manejo del arte de la industria cinematográfica. Nada más y nada menos. Buen logro y buena lección. No necesitó de ningún manifiesto, solo usó la tecnología como un medio para comunicar, no como un fin. Tenía historia. Sí, como una fábrica para imaginar pequeñas utopías. Sus metáforas múltiples sobre diversos tópicos y reflexiones nos hablan de un pensamiento crítico y complejo, por sus entradas diversas (J. Ardoino, E. Morin), que opera lo que reflexiona Jaques Rancier sobre “la distribución de lo sensible”. No nos queda más que agradecer su contribución por estimular esa respuesta en la piel que nos cubre desde la cabeza hasta los pies, pasando por el corazón. Pensamiento con intención, a través de las imágenes y la sensibilidad, para educar el espíritu de grandes audiencias.

¿A qué película podría copiársele todo esto?

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